Veni Sancte Spiritus

Además de la fiesta de Nuestra de la Luz, a la que dediqué la entrada de esta semana, hoy es Domingo de Pentecostés, así que es una buena oportunidad para hablar del himno que se utiliza como secuencia de esta fiesta: el Veni Sancte Spiritus. Invocación del Espíritu Santo y de sus dones, data de tiempos medievales, aunque es atribuido lo mismo al arzobispo de Canterbury Étienne Langton que al papa Inocencio III. Sea como fuere, es junto con el Veni Creator uno de los principales himnos al Espíritu Santo, por lo que no era raro que se utilizara también en las más variadas ocasiones en que se estimara necesaria su ayuda. Podía ser así, por ejemplo, en las elecciones corporativas, lo mismo las de las cofradías que las de los ayuntamientos, y más tarde incluso al inicio de algunas sesiones legislativas.

En efecto, baste citar el caso de las Cortes de Cádiz, cuya primera sesión en septiembre de 1810 comenzó con una misa solemne en la parroquia de la Isla de León, en la cual, tras el Evangelio, se tomó el juramento a los nuevos diputados y acto seguido se entonó justamente el himno que aquí tratamos para pedir para ellos la inspiración divina.

No fue sin duda la versión que presentamos aquí la que escucharon los ilustres diputados del Imperio hispánico. Ésta procede del disco “Mission Road” de la orquesta vocal Chanticleer, dedicado a rescatar la música de las misiones franciscanas de la Alta California del siglo XVIII. No es, me temo, el himno completo sino sólo las dos primeras y dos últimas estrofas, estando precedida por la oración clásica al Espíritu Santo. Para ilustrar y recordar el motivo del himno, que es la conmemoración de la venida del Espíritu Santo bajo la forma de lenguas de fuego según se ve en el pasaje de los Hechos de los Apóstoles, he utilizado un cuadro que es seguramente conocido de los universitarios poblanos: Pentecostés, de Manuel Cano, que se encuentra en el antiguo Colegio Carolino. La imagen está tomada justamente de una publicación universitaria de la BUAP, Tiempo Universitario, año 6, núm. 18, 2003.
Sin más pues, aquí una versión de la que se suele llamar también la “secuencia dorada”, el Veni Sancte Spiritus.


Veni Sancte Spiritus por davidclopez

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