Una imagen parisina

Las imágenes religiosas del catolicismo, símbolos a la vez universales pero al mismo tiempo profundamente locales, circulan por el mundo de la mano de sus fieles desde hace siglos. Numerosas son las que atravesaron el Atlántico con los conquistadores y colonizadores desde el siglo XVI en adelante. También las ha habido que han hecho el camino inverso, la foto que aparece abajo muestra justamente a dos imágenes latinoamericanas, una y otra con una larga y compleja historia, que hoy coinciden en una misma capilla, no en una iglesia americana sino en la Catedral de Notre-Dame de París.

DSCF3741Aunque no conozco estudios a profundidad al respecto, entiendo que la Guadalupana del Tepeyac llegó ahí gracias al “exilio dorado” del Porfiriato (por usar el término de una colega que lo estaba estudiando hace tiempo). Esto es, habría llegado en las primeras décadas del siglo XX, junto con un grupo de creyentes elitista y acomodado. El contraste es particularmente interesante, pues el Señor de los Milagros, peruano, es en cambio un “nouvel arrivant” a esa capilla, aunque ya desde poco más o menos una década se celebra el “Mes Morado” en París. Desde luego, se trata de la aportación de la comunidad de migrantes peruanos, mucho más modesta que aquellos porfiristas, pero más activa y presente en las actividades religiosas de las iglesias de la capital francesa. En efecto, si la comunidad peruana es hoy de católicos practicantes, la mexicana no tanto, y aunque se conserva en el calendario de la Catedral la misa del 12 de diciembre, es más bien pretexto para una celebración profana con mariachi en el exterior de la iglesia.

Cabe decir, además, que esta foto constituye un dato, desde luego, para la historia religiosa francesa, pero que también habla en alguna medida de su historia política. Es interesante que la Catedral haya abierto sus puertas a los símbolos de las comunidades mexicana y peruana. No queda sino preguntarse, desde luego por otra comunidad de América presente en la capital desde tiempo atrás, de tradición católica y francófona: la de Haití. Y claro está, por las imágenes de otras comunidades de África, Medio Oriente y Asia igualmente importantes en la ciudad. Desde luego esto no quiere decir que la iglesia parisina no les haya abierto sus puertas: las comunidades de extranjeros católicos se hacen presentes incluso en la Catedral, como vemos en este video de la procesión justo del Señor de los Milagros de 2010.

Señor de los Milagros 2010 por davidclopez

Empero, no hay ninguna otra que cuente con algo de la importancia simbólica de una presencia permanente en una capilla de la Catedral. Los franceses no parecen tener problema con la Virgen Morena mexicana y el Cristo Moreno peruano, pero con los eventos de estos días sería interesante saber si serían sensibles, por ejemplo, a imágenes sirias u subsaharianas. El francés es un catolicismo en que hoy ya existen “presbiterios blancos y naves multicolores” como decía hace años ya un religioso en la radio, mas es una nación en que la cuestión étnica está lejos de haberse resuelto, y para la que el catolicismo no ha dejado de tener alguna significación. El futuro de los altares parisinos acaso sea un buen índice para confirmar las evoluciones políticas o religiosas de la que antaño fue la “hija predilecta de la Iglesia”.

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