Un paseo por el París de jansenistas y devotos

La ciudad de París puede estar asociada con la Torre Eiffel, los Champs Elyssés o con las boutiques de moda, o tal vez con el Museo de Louvre para los más cultos, o acaso con los barrios de Montparnasse y Montmartre para los de sensibilidad artística. Para mí, en estos tres años viviendo en ella,esta ciudad está sobre todo asociada con las iglesias que son testimonio de los movimientos religiosos que agitaron la vida urbana en los siglos XVII y XVIII especialmente, de la Reforma católica al Jansenismo.

Port RoyalSi pudiera llevar a alguien a recorrer, a dar un paseo por ese París del Antiguo Régimen, comenzaría sin duda por el sur, en el actual 14o. distrito (arrondissement), en el antiguo monasterio de Port-Royal (1626), sucursal urbana de la abadía benedictina femenina ubicada en la Chevreuse. Comenzaría por ahí en buena medida por ser el único recuerdo de su casa matriz, destruida a principios del siglo XVIII porque sus religiosas habían convertido el monasterio en el centro de una red, una “nebulosa” por emplear el término de una especialista del tema (Catherine Maire) que contaba entre sus miembros a los padres Saint-Cyran y Arnauld. La “nebulosa de Port-Royal” era promotora de un catolicismo rigorista, desconfiado de una naturaleza humana marcada por la concupiscencia, y que insistía por ello en la contrición del corazón y en la penitencia más que en las obras de caridad y en los actos de devoción. Su rigorismo y su cuidado de lo sagrado los hizo insistir en la separación entre lo temporal y lo espiritual, generando no pocos debates a lo largo de los años.

NaveLos port-royalistas y sus herederos jansenistas, veían con desconfianza temas como la comunión frecuente, las pompas barrocas, los numerosos cultos a los santos, la multiplicación de las advocaciones marianas, que eran en cambio muy caros a otros sectores del catolicismo parisino. Apenos unos pocos metros al norte de la austera Port-Royal parisina brilla hasta hoy la cúpula de la iglesia de la antigua abadía de Val-de-Grâce, fundada por la reina Ana de Austria, esposa de Luis XIII a mediados del siglo XVII, y dedicado como un ex-voto a la intercesión de la Virgen María para que la propia reina diera a luz al futuro Luis XIV. En ella, el altar mayor instalado en un baldaquino nos muestra una Natividad en medio de un suntuoso decorado, mientras que la bóveda luce una magnífica glorificación de la Virgen.

Planteadas ya estas dos grandes tendencias del catolicismo francés, podríamos internanos entre las parroquias del actual distrito 5o. que en el siglo XVIII fueron el cuartel del movimiento jansenista, ya en sus años de persecución bajo Luis XIV y Luis XV. En efecto, si avanzamos un poco más al norte por la rue Saint-Jacques nos encontraremos con el actual Instituto de Jóvenes Sordos, antiguo seminario de Saint-Magloire, de donde salió un buen contingente de párrocos jansenistas, y a su lado la parroquia, también jansenista en su día, de Saint-Jacques du Haut-Pas.

Saint MédardAunque también podríamos avanzar hacia el oriente hacia la rue Mouffetard, en dirección de la antigua y medieval iglesia de Saint-Médard del barrio de Saint-Marcel. Iglesia construida en tiempos de las guerras de religión del siglo XVI, se distingue por su estilo gótico. La parroquia fue frecuentada en su tiempo por buena parte de la “nebulosa de Port-Royal”, entre otros por Pascal, pero adquirió relevancia sobre todo en el siglo XVIII, cuando fue enterrado en el cementerio de la iglesia el diácono François Pâris, un ilustre penitente jansenista cuya tumba empezó a atraer a los fieles por los milagros que tenían lugar en ella. En consecuencia el cementerio fue cerrado por la autoridad civil en 1732 (“El rey prohibe a Dios hacer milagros en este lugar” decía un panfleto pegado al muro que cerró el cementerio), pero los milagros no se detuvieron, sino que pasaron de las curaciones a las convulsiones: grupos de mujeres jóvenes de medios modestos se reunían para figurar en sus cuerpos el dolor que padecía el movimiento jansenista, figura de la Pasión de Cristo. Sobre todo ello abunda la obra de la profesora Maire, De la cause de Dieu à la cause de la nation.

De Saint-Médard, podríamos subir por la pintoresca rue Mouffetard hasta la que era la sede de su jurisdicción, la antigua abadía masculina de Santa Genoveva, cuya iglesia es hoy en día el célebre Panthéon, lugar de entierro de los hombres ilustres de la República Francesa, y cuyo edificio es ahora el Liceo Henry IV.

Abadía del XVIILa abadía, reformada en el siglo XVII, constituía uno de los grandes centros intelectuales del movimiento jansenista, y era también el prestigioso recinto de las reliquias de la santa patrona de la ciudad, constantemente movilizadas en caso de catástrofes naturales o guerras, cuando eran llevadas en procesión a la catedral. Los “messires de Saint-Geneviève” o “génovéfins” eran poseedores de una vasta cultura, que aplicaron al servicio de la causa jansenista. Su biblioteca fue consultada en su día no sólo por los monjes sino también por los sabios de la Ilustración, y si bien no fueron tan célebres como los benedictinos de Saint-Maur, no mostraron menos interés en desvanecer devociones que estimaban falsas o supersticiosas. Vale mucho la pena pedir la autorización para un recorrido por la antigua abadía, de la que se conserva, aunque no en el mejor estado, parte del refectorio, la biblioteca, la escalera de honor, además del edificio propiamente tal, entre otros puntos.

San Esteban del MonteY ya que estamos en esta zona, no podría faltar una visita al refugio actual de las reliquias de Santa Genoveva tras la Revolución: la iglesia de Saint-Étienne-du-Mont, antigua parroquia también bajo la jurisdicción de los monjes, y donde fueron enterrados algunos de los hombres sensibles al movimiento como el propio Blaise Pascal. Otros fueron traslados ahí más tarde, como Racine, luego de la destrucción de la abadía de Port-Royal des Champs.

La iglesia fue construida entre finales del siglo XV y el siglo XVII, cuando fue concluida la fachada, con una magnífica portada de columnas salomónicas. Su interior es asimismo notable con un falso “jubé” es decir, en lugar de un muro para separar el coro de la nave, existe un pequeño arco triunfal muy carácteristico, flanqueado con dos columnas con escaleras de espiral, a la moda del Renacimiento.

La SorbonneApenas a unos cuantos pasos, se encontraban los colegios en los que bullía lo más importante del movimiento jansenista en su aspecto intelectual, los de la Facultad de Teología de la Universidad de París, que es tanto como decir La Sorbonne. Aquí en la foto, la única parte que se conserva del viejo edificio que el cardenal de Richelieu, ministro del rey Luis XIII, mandara construir en el siglo XVII en su calidad de canciller de la Universidad: la capilla, donde fue enterrado el propio Richelieu, hasta que su tumba fue profanada durante la Revolución.

Cabe decir, la Sorbonne de hoy es el edificio construido bajo la Tercera República a finales del siglo XIX para albergar una refundada universidad parisina. Tras los acontecimientos de 1968 esa universidad se disolvió, fundándose las nuevas universidades de París que hoy son 13, de las cuales Paris I, Paris III, Paris IV y Paris V tienen instalaciones en este edificio, compartidas con la Escuela Práctica de Altos Estudios y la École de Chartes.

La llegada a la place de la Sorbonne sería un buen momento para una pausa en nuestro recorrido, pausa que haríamos atravesando el boulevard Saint-Michel para entrar en los siempre agradables jardines de Luxembourg, cuyo palacio, actual sede del Senado y otrora palacio de la reina María de Médicis, fue también un escenario de gran importancia en la historia francesa del siglo XVII. Y es oportuno atravesar los jardines, pues ahora nos dirigimos hacia el distrito 6o. hacia el gran barrio de los devotos del siglo XVII…

Comentarios: