Stabat mater

Hoy es el tercer domingo del mes de septiembre, antaño, al menos desde el siglo XVII en que fue concedida a petición de la orden de los Servidores de María, los Servitas, y hasta principios del siglo XX en que se fijó en el 15 de septiembre, esta era la segunda fiesta de los Siete Dolores de la Virgen María. Segunda, pues la primera, como hasta la fecha, se celebra en el último viernes de Cuaresma, exactamente el que viene antes del Domingo de Ramos. Ésta, es más antigua, según la Catholic Encyclopedia, data del siglo XV a manera de expiación de los “crímenes” del movimiento iconoclasta hussita. Según el Misal Romano, la misa de la segunda fiesta se debía celebrar casi por entero siguiendo el mismo ritual que la primera, por lo que debía incluir la secuencia Stabat mater. Himno asimismo medieval, cuyo origen es más bien controvertido pues se sabe de su uso entre algunos movimientos que fueron considerados heréticos, aunque adquirió con cierta rapidez notoriedad en medios más ortodoxos, sobre todo franciscanos. La letra describe con particular emoción la presencia de la Virgen ante la Crucifixión, e invita a compartir el llanto que ella sin duda derramó ante la escena. Con tan marcado patetismo (y no es crítica, sino elogio), se entiende bien que haya sobrevivido a la eliminación de la mayoría de las secuencias que impuso la reforma litúrgica postridentina.
Aquí presento la versión que compuso el músico andaluz Juan Gutiérrez Padilla, maestro de capilla de la Catedral de Puebla en el siglo XVII, en una interpretación del Sixteen Choir. La imagen es un cuadro de Cristóbal de Villalpando, que representa a la Dolorosa rodeada de los ángeles que portan los instrumentos de la pasión, bajo la cruz.

Stabat Mater por davidclopez

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