Salmo para la Natividad del Señor

Salmo para la Natividad del Señor

Entre los textos de San Francisco de Asís, cuya biografía más reciente he reseñando en estos días, figura el Oficio de la Pasión del Señor, de cuyos salmos me permito transcribir aquí el del tiempo de Navidad.

Gritad de gozo a Dios, nuestra ayuda;
aclamad al Señor Dios vivo y verdadero con gritos de júbilo.
Porque el Señor es excelso,
terrible, Rey grande sobre toda la tierra.
Porque el santísimo Padre del cielo, Rey nuestro antes de los siglos, envió a su amado Hijo de lo alto,
y nació de la bienaventurada Virgen santa María.
Él me invocó: Tú eres mi Padre;
y yo lo constituiré mi primogénito, excelso sobre los reyes de la tierra.
En aquel día envió el Señor su misericordia,
y de noche su cántico.
Éste es el día que hizo el Señor,
exultemos y alegrémonos en él.
Porque un santísimo niño amado se nos ha dado, y nació por nosotros de camino y fue puesto en un pesebre,
porque no tenía lugar en la posada.
Gloria al Señor Dios en las alturas,
y en la tierra, paz a los hombre de buena voluntad.
Alégrense los cielos y exulte la tierra, conmuévase el mar y cuanto lo llena;
se alegrarán los campos y todo lo que hay en ellos.
Cantadle un cántico nuevo,
cantad al Señor, toda la tierra.
Porque grande es el Señor y muy digno de alabanza,
más temible que todos los dioses.
Familias de los pueblos, ofreced al Señor, ofreced al Señor gloria y honor,
ofreced al Señor gloria para su nombre.
Ofreced vuestros cuerpos y llevad a cuestas su santa cruz,
y seguid hasta el fin sus santísimos preceptos.

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