Palafox político

imagesCayetana Álvarez de Toledo, Juan de Palafox obispo y virrey, Madrid, Centro de Estudios Europa Hispánica/ Marcial Pons Historia, 2011, 435 pp.

Mejor conocida, sin duda, por su carrera periodística (en la cadena de radio COPE y en el diario El mundo) y política (como diputada del Partido Popular), Cayetana Álvarez de Toledo es también una historiadora notable, formada en la prestigiosa Universidad de Oxford, y que nos presenta aquí una obra derivada de su tesis doctoral, dirigida por Sir John Elliot, quien escribe el prólogo, y de quien la autora es a todas luces deudora en muchas ideas. Juan de Palafox obispo y virrey, es así una biografía política del ahora beato, que lo inserta en el contexto de la complicada historia política del siglo XVII en el Imperio hispánico, marcada por las discusiones sobre la forma más adecuada para gobernar una “Monarquía compuesta”, el concepto acuñado por el profesor Elliot y que Álvarez de Toledo retoma sin cesar a lo largo de su trabajo. Asimismo, es muy clara la perspectiva trasatlántica, imperial, propia de una autora formada al lado de uno de sus principales impulsores en la historiografía contemporánea.

Desde luego, no es que la autora desdeñe el carácter clerical de su biografiado, ni menos aún que deje por completo de lado su labor episcopal, tanto en Puebla de los Ángeles como en Osma, pero hay una prioridad muy clara, y convincente además, dada a la faceta de Palafox como reformador del régimen imperial en América. Esto es, el lector no encontrará en este libro detalles sobre la vida espiritual, las devociones o la cultura religiosa del obispo, y en cambio entrará en los no menos apasionantes debates políticos, no sólo intelectuales sino también bajo la forma de intrigas y golpes bajos, que caracterizaron la vida (y habría que decir que también la memoria) de monseñor Palafox y Mendoza. La suya era “una vida abocada al conflicto” dirá la autora desde las primeras páginas.

Sobre todo, hay una tesis fundamental que guía el análisis de manera coherente, y que es por sí misma interesante. Palafox, a quien se ha señalado como un hombre del conde-duque de Olivares, por tanto, parte integrante de un esfuerzo centralizador de la monarquía, Álvarez de Toledo lo identifica como un pactista. “Como buen aragonés de su tiempo” dice ya la autora en la introducción, era “capaz de aunar una acérrima defensa de la diversidad jurísica y política de la Monarquía española con una lealtad inquebrantable a la Corona”. El gran reto de Palafox, el motivo fundamental de las controversias que lo rodearon, no habría sido pues, su oposición a la Compañía de Jesús, sino su deseo de reformar en un sentido pactista el régimen del reino de la Nueva España, y del Imperio en su conjunto.

Para sustentar esa tesis, la autora emprendió una destacable labor de investigación a ambos lados del Atlántico. Exploró acervos ya clásicos en estas materias: el Archivo General de Indias de Sevilla, la Biblioteca Nacional de España en Madrid, el Archivo del Ayuntamiento y la Biblioteca Palafoxiana, ambos en Puebla. Pero es sin duda su trabajo sistemático en el Archivo del Duque del Infantado de Madrid el que le permite sustentar de manera convincente su tesis, y explorar con un detalle difícilmente alcanzado hasta ahora, la vida de monseñor Palafox. Una impresionante serie de poco más de 80 legajos, de cartas fundamentalmente, permite a la autora seguir paso a paso la vida política del reformador.

La obra, extremadamente bien balanceada en su estructura, aborda en una primera parte la formación de Palafox y Mendoza y su carrera hasta antes de su partida rumbo a las Indias. El primer capítulo nos muestra el aprendizaje del pactismo aragonés por Palafox, y los inicios de su carrera al servicio de la Monarquía, cierto, como protegido de Olivares, aunque siempre desde una posición original. Cabe decir, sólo en segundo lugar viene su carrera eclesiástica, impulsada al inicio por su protector más que por una vocación, que sin embargo encontrará más adelante. El segundo capítulo, nos introduce en la forma de gobierno de las Indias, en la perspectiva que el conde-duque tenía de ellas, y en los preparativos de la visita general que habría de emprender el ya Consejero de Indias. Conviene destacar en esta primera parte el uso sistemático de una amplia bibliografía sobre la comprensión de la política del Antiguo Régimen. La autora se sitúa con claridad en los debates historiográficos actuales en temas como la corrupción, el uso de conceptos como Estado o absolutismo, y claro está, en el tema de la cuestión constitucional de la Monarquía hispánica.

En una segunda parte, tal vez la más apasionante de la obra, la autora da cuenta del proyecto palafoxiano en acción entre 1640 y 1642. La autora no deja de lado el desempeño de su biografiado en la mitra poblana, pero claro está aborda sus “reformas eclesiásticas” (que no religiosas), las cuales insiste en no separar de una visión amplia del gobierno de la monarquía. De hecho, Álvarez de Toledo argumenta sobre todo respecto de las interpretaciones que hacen de Palafox un “prelado tridentino” o un servidor de la Corona atacando a la Iglesia. Aunque cabe dudar de la claridad de algunos pasajes de la discusión que emprende, se entiende bien que para ella los términos del conflicto no eran los del enfrentamiento entre la Iglesia y el Estado. En cualquier caso, su visión es la de un obispo que trasluce también este ámbito su preferencia por el predominio de las élites locales (los “criollos”) propio del pactismo en lo político, en detrimento incluso de sus feligreses más pobres (indios, negros y castas).

Y justamente, en el tema de la reforma de gobierno, es donde la obra muestra con mayor amplitud la originalidad de Palafox, ya como visitador general. Álvarez de Toledo profundiza en su pensamiento político, llevado a la práctica en materias como la organización de la justicia y sobre todo en la reforma del gobierno local. Resulta así que el gran proyecto de Palafox en Nueva España era sobre todo acabar con el corrupto régimen de los alcaldes mayores y sus repartimientos, controlado por el patronazgo de los virreyes, en beneficio de las demandas de las élites locales. Tal fue el verdadero tema controversial de su visita, y el eje fundamental de su breve labor como virrey. Así, este es el tema verdaderamente central de la obra, tanto en esta segunda parte como en la tercera, dedicada a la oposición que logra derrotar al obispo visitador. Desde luego, no es de menos interés en la segunda parte, la reconstrucción detallada de la caída del virrey Escalona fraguada por el visitador, ni tampoco la plasmación de los ideales políticos palafoxianos en su Historia real sagrada.
La tercera parte, en fin, analiza con detalle las controversias del obispo con el nuevo virrey, el conde de Salvatierra, hasta la completa derrota del obispo, no sólo en la Nueva España sino también en Madrid. Cabe destacarlo, gracias a la correspondencia de Palafox con sus apoderados en la Península, la obra tiene la gran virtud de seguir por igual los conflictos en América y en la corte madrileña. Vemos así, no sólo la acumulación de conflictos entre el virrey y el visitador, la construcción de alianzas políticas sobre la base de la corrupción, las traiciones en el bando palafoxiano, las amenazas constantes a la estabilidad, las intrigas y golpes anticipados de uno y otro bando, sino también el progresivo desamparo en que va quedando el reformador de sus protectores del otro lado del Atlántico, especialmente con la caída del conde-duque de Olivares y del conde de Castrillo.
En suma pues, Álvarez de Toledo restituye con notable maestría la vida trágica de Palafox como reformador político del siglo XVII hispánico, reformador incluso “revolucionario” en sus ideas, dirá en más de una ocasión. Al mismo tiempo, revela los arcanos de la política novohispana de la época, dándole una nueva centralidad a los debates sobre la forma de gobierno de la monarquía, a los temas fiscales, de justicia local y de conservación de la estabilidad, acaso sólo dejando muy de lado la cultura religiosa tan íntimamente relacionada a la Monarquía misma.

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