Nuestra Señora de El Chico

El 19 de julio de 1741 el rey Felipe V firmó una real cédula mandando reunir ciertas informaciones sobre sus dominios americanos. El virrey conde de Fuenclara obedeció el mandato en 1743, enviando a todos los magistrados reales de la Nueva España la real cédula con su decreto, acompañados de un oficio firmado por el Juan Francisco de Arenas y José Antonio de Villaseñor y Sánchez, cronista y cosmógrafo del reino respectivamente, quienes remitían el cuestionario para guiar esa información. De ella resultaría el Theatro Americano, publicado poco después por Villaseñor y Sánchez.

Entre las preguntas que incluía el cuestionario, una de ellas, la quinta, es de particular importancia para la historia novohispana, pues tocaba el punto de la “administración espiritual” y de las imágenes milagrosas y sus orígenes en todo el reino. Ya el profesor Pierre Ragon aprovechó los reportes de los magistrados en una obra magistral, Les saints et les images du Mexique  (L’Harmattan, 2003). En ésta y en futuras enradas publicaré algún pequeño fragmento de dichas Relaciones Geográficas, sobre las imágenes que no se incluyeron en el Theatro, en particular las del oriente del reino. Aquí la primera de ellas, el reporte que dio el alcalde mayor de Xalapa sobre los orígenes de Nuestra Señora de El Chico.

AGI, Indiferente, vol. 108, Libro 4, fs. 789-790v, informe del alcalde mayor de Xalapa Adrián Matías de la Haya, 20 de julio de 1743

“Raya este curato a las tres leguas que corren por el rumbo del sureste en el Santuario de Nuestra del Chico, que en tiempos antiguos fue también ingenio de moler azúcar llamado el Chico para distinguirlo de otro inmediato nominado el Grande, y aunque todos los de la jurisdicción han quedado en total ruina, las de éste subsisten en patentes señales de haber sido su dueño de conocida opulencia, según la construcción de las oficinas así servibles a la labor como al gusto, mediante la solidez del material y otros fragmentos, y si por la ruina de los tiempos quedaron todos los ingenios en total demolimiento, éste mantiene la capilla que le servía a los trabajadores, y en los presentes tiempos es el atractivo no sólo de la comarca circunvecina, mas también de parajes distantes donde es conocida la devoción y milagros de Nuestra Señora del Chico, por el prodigio así de su origen como de su existencias que se sabe sólo por la tradición siguiente:

Estando este suntuoso ingenio en su auge y habitado de su propio dueño, se introdujo un día por las casas de la vivienda una mula cargada de un cajón, como extraviada de la recua, según se conoció así en la solicitud que hizo su dueño, hallándole descargada, y pronta para su entrega, que se le hizo por las señas que dio de ella, y habiendo pasado algunos días, volvió la mula con el propio cajón, que hecho descargar por el dueño del ingenio, entró éste en tan inquieta curiosidad que, determinado a abrirle, halló en él esta hermosísima imagen de María, señora nuestra en el misterio purísimo de su Inmaculada Concepción, con cuyo gozo dicho dueño desatendiendo la consideración de no serlo el de prenda tan estimable, la colocó en su sala con la devoción fervorosa que le ocasionó advocarse la propiedad, la cual defendió tan reciamente en la ocasión que recurrió segunda vez el arriero en su solicitud, que lo redujo a conocer que el dueño que había sido de aquella imagen no lo era ya, sino de pedir la remuneración que le dictara su voluntad, y así posesionado de ella, le hizo fabricar una capilla bien espaciosa, techada de artesón muy primoroso y la adornó a todo costo de varios lienzos de pintura, de que subsisten algunos, con diversas y buenas hechuras de escultura para diferentes altares del cuerpo de la capilla, circundada en cuadro de un atrio muy capaz para las procesiones, y adornado de almenas, y con otros varios esmeros que verifican el que puso tanto este devoto caballero que evidenciándose su opulencia no parece tenía otro objeto en qué gastarla. Pero en el transcurso de los tiempos, habiendo decaído el corriente de los ingenios y llegado como todos éste al último exterminio, fue demoliéndose la fábrica de las oficinas, y destruyéndose la capilla así en extravíos de sus ornatos como en quebranto de los maderajes del techo, por descuido en las lluvias, de tal suerte que se hallara tan desierto como los demás ingenios a no haber la Señora prodigiosamente defendido la elección que parece hizo de aquel sitio para su morada, pue son habiendo quedado ya casi otra prenda que trasponer que esta devota imagen, al quererlo ejecutar con la misma facilidad que tenían siempre en decenderla de su nicho para su adorno, no fue posible dejarse mover por cuantas diligencias se hicieron con el intento de enagenarla; cuyo prodigio, causando el efecto que es natural en católicos corazones, se mudó de pensamiento en cuanto al de sacar a la Señora de su casa y al eco de tal novedad, no habiéndose movido otro género de gente que algunas familias pobres, que suelen ser las más dispuestas para acciones tales, se avecindarios en las inmediaciones del santuario y se fueron agregando algunos indios, que uno y otro género de gente se halla comprendido en las familias de este pueblo, y entre todos, mirando por el aseo de la capilla al tamaño de sus posibles, no les fue a reparar los quebrantos y deterioros de la iglesia y su ornato, hasta que pocos años ha, con la aplicación de un eclesiástico celoso, reducido a vivir de pie en el santuario, se fue poco a poco recorriendo y adornando con las limosnas de los que acudían de varias partes a verificar su romería y promesas por los beneficios experimentados en la invocación de esta soberana señora, cuya estructura es de talla estofada primorosamente y su tamaño no llega al natural, y aunque de la propia talla se conoce tener tambien formado en igual proporción su pelo, la materialidad de los devotos que comenzaron a cuidar del aseo y adorno de la Señora no se contentaron menos de componerla cabellera postiza, que sobre puesta a la de la talla, no deja de hacerse alguna cosa reparable. En el presente tiempo tiene ya formada cofradía, y en algunos que ha tenido capellán continuo de asistencia, por la que hallan pronta los peregrinos devotos, se ha experimentado suficiente fomento al culto de la Señora y más menesteres del Santuario, y por estar este en paraje inculto y ceñidos en el recinto su vecindario, salen estos a parajes distantes a hacer su siembra de maíz y lo demás que necesitan para su manutención”.

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