Mañanitas y serenatas a la Inmaculada

Acaba de pasar la fiesta de la Inmaculada Concepción, advocación particularmente querida en todo el mundo hispánico, aunque no siempre celebrada bajo el mismo nombre. Sin duda, cada región donde existe una imagen de ella la celebra con prácticas particulares, pero si hay una que es frecuente en nuestros días es la de llevarle serenata a la medianoche del 8 de diciembre. Aquí dos ejemplos, uno español y otro mexicano. De allende el Atlántico, la Tuna de la Facultad de Medicina de la Universidad de Sevilla ante la Virgen del Postigo en 2012, imagen que se encuentra en una pequeña capilla del Postigo del Aceite de la antigua muralla de esa ciudad. Y de aquende, las mañanitas a Nuestra Señora de San Juan de los Lagos en su Catedral Basílica. Tuna universitaria en un caso, mariachi y otros conjuntos en el otro; música en las calles en Sevilla y música literalmente en la capilla mayor de la iglesia en San Juan, según las sensibilidades de cada región sobre el escenario pertinente para la celebración. Pero sin duda música y canto, a veces compuestos ex profeso en uno y otro punto. Las variaciones y las semejanzas llegana a la imagen: de tamaño natural la del Postigo como es la Inmaculada en la mayor parte de la Península, y pequeña en cambio en los Altos de Jalisco como en la mayor parte de México. Pero en uno y otro caso, imágenes vestidas con la mejores galas, coronadas y adornadas con preciosas joyas. Sería sin duda interesante llevar más lejos la comparación entre ambos continentes, hacia la historia de las sociabilidades en torno a los cultos, de las sensibilidades, de las apropiaciones clericales y populares, y un amplio etcétera, que ayudan a dar cuenta de hasta qué punto el catolicismo americano y europeo tienen mucho más en común de lo que a primera vista podría pensarse.

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