Los referentes auditivos de los hombres de la tierra

CorbinEn el año 1994 el profesor Alain Corbin publicó en París bajo el sello de Albin Michel, un amplio estudio sobre la cultura sonora de los pueblos franceses del siglo XIX, titulada Les cloches de la terre. Aunque es una obra original por más de un motivo, que versa además sobre un tema que el mundo hispánico comparte casi hasta en los detalles, hasta donde sé no ha sido traducida al español. En aras pues de contribuir a la difusión de una problemática que nos parece fundamental, para la historia religiosa sobre todo, pero no exclusivamente, ofrecemos aquí una traducción –elemental sin duda y perfectible en varios sentidos– del capítulo 2 de la segunda parte, titulado “Los referentes auditivos de los hombres de la tierra”.

A pesar de que la calidad de la traducción no le hace justicia al original, el lector encontrará aquí, desarrolladas por extenso, tres grandes problemáticas de la historia de las campanas en el mundo rural. En primer término, la cuestión territorial y religiosa: la campana como un instrumento que delimita el espacio propio de una comunidad (uno encuentra con claridad diáfana el sentido de la expresión francesa esprit de clocher, “espíritu de campanario), suficientemente potente para alcanzar hasta sus últimos recodos, pero a la que además sirve como protectora, hasta el punto de volverse materia de controversia para los hombres de ciencia de la época. Ella era fundamental aún para conjurar las amenazas naturales y sobrenaturales de la vida no sólo espiritual sino también material de los pueblos.

En segundo lugar, el autor se extiende en las controversias decimonónicas sobre la organización del tiempo. Sin duda es este punto el que resulta de mayor interés para nuestra historiografía, poco preocupada –salvo honorables excepciones– por analizar la forma en que se fue imponiendo el fluir cada vez más acelerado de un tiempo continuo sobre los ritmos y ciclos tradicionales que Corbin distingue con suma claridad. La campana se nos presenta como motivo de controversias entre distintas categorías de percepción temporal, entre autoridades políticas y religiosas que gracias a ellas pueden imponer los ritmos del trabajo y del descanso –las primeras además buscando casi siempre limitar los despliegues sonoros del calendario litúrgico—y entre las tendencias secularizadoras y las tradiciones sacralizadoras. En suma, el autor nos muestra las pasiones que despertaba la campana como constructora de la “arquitectura temporal de lo cotidiano” en el siglo XIX.

Por último, en la tercera parte, Corbin aprovecha a las propias campanas como fuente para su historia cultural. Su estudio de las inscripciones y de los honores sonoros da cuenta de su importancia también para la inscripción en el paisaje sonoro y en el espacio de las notabilidades locales, incluso de las autoridades civiles, producto sin embargo del nuevo orden político moderno

Imposible dejar de pensar en la fecundidad de estudios comparados que aprovecharan exhaustivamente, no sólo los datos precisos que analiza el autor, sino las categorías que construye en estas tres problemáticas precisas. No es que la campana haya estado del todo ausente en la historiografía reciente en México, pero sin duda es necesario inscribirla en planteamientos más amplios que el mero ritual catedralicio. Mas dejemos ya libre al lector de revisar esta, insistimos, modesta traducción, que esperamos algún día se complete de manera profesional para que los lectores del mundo hispánico puedan apreciar estas otras formas de hacer historia.

Corbin, Alain, “Les rèperes auditifs des hommes de la terre”, en Les cloches de la terre Paysage sonore et culture sensible dasn les campagnes au XIXe siècle, Paris, Albin Michel (Champs-Flammarion), 1994 (reimp. 2006), 359 pp., pp., 98-154.

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