La reforma de cofradías peninsular


Vamos a continuar con los documentos de la reforma de cofradías en la monarquía hispánica del siglo XVIII. En enero presentamos sus fundamentos jurídicos, en febrero veíamos ya el inicio del expediente general de México, es decir, del procedimiento que la monarquía de la época utilizaba para una reforma de grandes proporciones: la recopilación de datos seguida de una serie de resoluciones por parte de uno de altos tribunales regios. Vimos en concreto la petición de un fiscal de la Real Audiencia de México fechada en 1775, en respuesta a una exposición de otro magistrado real, el contador de propios y arbitrios del reino de Nueva España. Mas conviene tener presente que fue una reforma hispánica, es decir, que se realizaba a ambos lados del Atlántico. En la Península todo comenzó con la queja de un obispo, don Cayetano Cuadrillero, de Ciudad Rodrigo, en 1768, que también pasó por un fiscal: don Pedro Rodríguez Campomanes, quien en 1769 dictó un alegación mucho más extensa que la del fiscal Areche, y que presentamos aquí a través de Google Libros, de la que resultó la apertura del expediente general de cofradías de Madrid.

Destaquemos brevemente que se trata de un documento que toca buena parte de las críticas que los “ilustrados” españoles hacían a las cofradías, o mejor dicho, a sus excesos. De hecho, el propio documento está organizando como una relación de esos excesos: las prácticas “supersticiosas”, la sustracción de la jurisdicción real, el carácter conflictivo, la acumulación de bienes, etcétera. El fiscal Campomanes, siempre selectivo, no llegó a pedir su supresión generalizada, sino la reducción de su número y, sobre todo, planteaba una redefinición de ellas, aunque basada en las leyes que hemos visto semanas atrás: las cofradías eran un asunto profano, que debía estar bajo la jurisdicción del rey para lo material, aun si por sus cultos, el letrado no negaba que pudiera intervenir el clero, en este caso, los arzobispos de la Península. Dejemos pues la palabra a aquel distinguido “ilustrado” peninsular:

 

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