La reforma de cofradías en Sevilla: tres censuras fiscales

DSCF2648El mes pasado publicábamos en este espacio el dictamen del fiscal del Consejo de Castilla, el Conde de Campomanes, pidiendo la reforma de las cofradías de los reinos peninsulares en 1769. Así se inició el expediente general de Madrid, que culminó en 1783 con una real resolución en que efectivamente se dispuso:

a) La supresión de aquellas que no contaran con licencia ni del rey ni de los obispos, y de las cofradías gremiales.

b) La subsistencia de las cofradías sacramentales y de las que contaran con licencias del rey y de los obispos, y la revisión de aquellas que sólo contaran con licencia episcopal, para reformarlas o reunirlas con cofradías sacramentales.

c) La reforma de las constituciones de todas las que podían subsistir, para lo cual, las reglas, ordenanzas o constituciones debían ser recogidas por los tribunales reales.

Tal fue la reforma a nivel peninsular, pero en cada uno de los reinos y provincias peninsulares hubo también intentos de reforma general. Por ejemplo, en el reino de Sevilla. En la imagen vemos el estado actual del edificio que fue sede de la Real Audiencia de Sevilla, tribunal que se ocupó de esa reforma, y cuyos fiscales José García León Pizarro (en 1776) y Juan Francisco Cáceres (en 1787) dictaron las censuras que aparecen a continuación. El primero trató de realizar una verdadera reforma sevillana, prácticamente contemporánea del expediente general de Madrid. Al segundo, en cambio, le tocó aplicar la resolución que resultó del expediente general de Madrid. Los tres breves documentos nos ayudan a entender la especificidad de las reformas de cofradías en el mundo hispánico. Como se advierte, aquí ya se trata de medidas que realmente afectaban a las cofradías, en concreto la confiscación de sus documentos fundamentales para obligarlas a reformarse, ya no sólo es una petición de información como fue sobre todo en el caso de Nueva España.

Aquí pues, el intento de dos letrados del último cuarto del siglo XVIII en el sentido de “poner orden” en el denso mundo cofrade de la capital andaluza, que desde luego, hoy en día es testimonio de los límites de aquel esfuerzo ilustrado.

Censuras del fiscal José García León Pizarro, intento de reforma general en Sevilla, 1776*

El fiscal de Su Majestad dice: Que de resulta de varios pleitos, se han formado expedientes sobre el examen de las constituciones y licencias de la erección de varias hermandades y cofradías para cumplir las leyes del reino y novísimas reales resoluciones, y siendo algunas de ellas establecidas en el convento del patriarca San Francisco, Casa grande de esta ciudad, se le informa que hay otras en el mismo, por lo cual si fuere del agrado del Real Acuerdo, se servirá mandar se haga saber al padre guardián de dicho convento pase a este tribunal relación y noticia puntual de todas las hermandades y congregaciones situadas en él con la debida claridad y distinción, para que el fiscal de Su Majestad reconozca las que hubiere más de las examinadas, o que se están examinando con el mismo fin y de resulta decir lo que se le ofrezca. Sevilla, 13 de junio de 1776.

García Pizarro

 

El fiscal de Su Majestad, en progreso en promover el más exacto cumplimiento y observancia de la ley del reino y novísimas resoluciones reales y del Supremo Consejo de Castilla, en punto de cofradías y hermandades de legos, dice: Se ha instruido las hay fuera de otras muchas en las ermitas o capillas del recinto de esta ciudad y sus arrabales, a saber: San Hermenegildo junto a la puerta de Córdoba, San Blas, San José, Nuestra Señora del Mayor Dolor en la Laguna, Nuestra Señora de los Dolores junto a San Marcos, San Onofre, Santo Cristo de Zalamea, San Sebastián, Nuestra Señora de la Piedad, Nuestra Señora del Patrocinio, los Mártires, Nuestra Señora de la Concepción en la Macarena, Nuestra Señora del Rosario en la Resolana, Nuestra Señora de la Estrella, San Andrés, la Santa Cruz del Rodeo, Santo Cristo de las Necesidades, Nuestra Señora de los Ángeles, Nuestra Señora del Rosario, Nuestra Señora de la Encarnación y Nuestra Señora de la Soledad, que por ahora tiene noticia, sin las muchas que hay en retablos y casas puertas de las calles, de que se procurará hacer instruir e informar, y para que con estas por ahora se cumpla lo ya proveído con otras, se servirá el Acuerdo mandar se haga saber a sus hermanos mayores o cofrades que hagan de cabeza que en el término preciso que se les señale presenten sus ordenanzas, estatutos o documentos de su erección, que pasen al oficio fiscal para su examen y demás conveniente, y que fuere del agrado de vuestra señoría, acordando también que así por la mayor brevedad y comodidad de la ejecución, como porque el conocimiento de estos expedientes quede en la distribución igual posible, por lo que hace a los oficios de cámara, se repartan todos los que en el día hay de esta naturaleza y se fueren instruyendo bajo las reglas prescriptas, o que se sirviere determinar este Real Acuerdo con la justificación, sabiduría y prudencia que acostumbra. Sevilla, 16 de julio de 1776

García Pizarro

* Archivo General del Arzobispado de Sevilla, Justicia, Hermandades y cofradías, leg. 9813, exp. 4, fs. 1 y 5-5v.

Censura del fiscal Juan Francisco Cáceres en aplicación de la Real resolución de 1783 en Sevilla, 1787*

El fiscal de Su Majestad: En vista de este expediente y real orden con que principia sobre reforma, extinción y respectivo arreglo de las hermandades y cofradías del reino, dice: Que pues a las muchas que hay en esta ciudad y pueblos del territorio de esta Real Audiencia, unas deben extinguirse absolutamente y otras necesitan la correspondiente aprobación para su subsistencia, todo bajo las reglas establecidas en las leyes del reino, y con arreglo a lo que ahora recomienda la citada resolución de Su Majestad a consulta del Consejo, es el fiscal de dictamen, que uniéndose dicho expediente al general de hermandades y cofradías de esta ciudad, se sirva mandar el Acuerdo, que respecto a ser muy pocas las que han obtenido la competente real aprobación y necesaria la supresión y reforma de muchas, se traigan y presenten para su inspección y demás que entonces convenga, las reglas, constituciones o documentos de la erección y gobierno de todas, en el preciso término que se las prescriba, a cuyo fin y para la mayor brevedad y comodidad de la ejecución, puede el Acuerdo encomendar a los tenientes de esta ciudad que inquiriendo cada uno e instruyéndose de las cofradías establecidas en sus respectivos cuarteles, procedan con la mayor actividad a recoger las ordenanzas de todas, haciéndole a los hermanos mayores, priostes o cofrades que hagan de cabeza de dichos cuerpos se las presenten y entreguen inmediatamente, ya tengan aprobación real, en cuyo caso se les habrán de devolver para que se arreglen a su tenor, siempre que revisadas por el fiscal y este Real acuerdo se encontraren estar conformes y deber subsistir con arreglo a lo nuevamente prevenido en la citada real determinación, o ya carezcan de dicha aprobación para los efectos convenientes ya indicados, pasándolas a este fin dichos tenientes a la presente escribanía del Acuerdo con las diligencias que hayan practicado en cumplimiento de lo referido, a costa de las insinuadas hermandades respectivamente, informando del mismo modo si no hubieren podido conseguir de alguna o algunas de ellas la citada presentación de sus ordenanzas, sobre la causa de no haberse verificado, diligencias para ello practicadas y noticias adquiridas en orden a cuál sea la parroquia, convento, iglesia, ermita o retablo en donde se hallen situadas y erigidas aquellas, el modo de su gobierno y personas que corran con él, haciéndolo igualmente con toda expresión y posible justificación acerca de los caudales que tengan todas, a excepción de las que manifiesten de pronto gozar de la real aprobación del Consejo, y por lo respectivo a los pueblos de la jurisdicción del tribunal, se servirá el Acuerdo mandar librar provisión o carta orden por vereda a sus justicias, para que en igual término evacúen las mismas diligencias de presentación y remisión de ordenanzas de hermandades que en ellos haya establecidas, a costa de éstas, e informe expresivo y circunstanciado que extenderán a manifestar si efectivamente se dirigen por las que tengan y la utilidad o ventajas que ocasionen al común de vecinos los expresados cuerpos, o si no les produzcan alguno, antes sí sirvan o sean fomento de dispendios de sus respectivos caudales y de otros desórdenes, con apercibimiento los enunciados tenientes y justicias que pasado dicho testimonio sin haber cumplido por su parte lo decretado, se procederá contra ellos como más haya lugar, y serán responsables de las resultas y a las costas que motiven su morosidad e inacción, hasta que se llegue a lograr lo que los hubiere mandado el Acuerdo. A cuyo efecto y que no se retarde como hasta aquí asunto de tanta entidad y recomendación, intentado y pedido mucho tiempo ha por el fiscal, habiendo entonces diferido a su solicitud el Acuerdo, determinará ahora este que el oficio cumplido que sea el plazo que se prescribiere, vuelva a pasar sin más dilación el expediente al fiscal, y lo demás que sobre todo contemplare su superior inteligencia más justo y acertado. Sevilla, 13 de febrero de 1787

Cáceres.

* Archivo General del Arzobispado de Sevilla, Justicia, Hermandades y cofradías, leg. 9813, exp. 4, fs. 14-17.

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