La Escala Santa

DSCF3584Entre las prácticas piadosas más importantes del catolicismo relacionadas con su capital, Roma, están sin duda la visita de los siete altares privilegiados de la Basílica de San Pedro, y de la Escala Santa, cuyo estado actual vemos en las imágenes laterales.

La Escala, es uno de los tesoros más importantes del catolicismo. Según la tradición, se trata de la escalera del pretorio de Jerusalén, por tanto, por sus peldaños habría pasado Jesucrismo mismo durante la Pasión. Habría sido llevada a Roma por Santa Helena, la madre del emperador Constantino, y colocada en la basílica de San Juan de Letrán, y desde el siglo XVI al menos en la Sancta Sanctorum, la capilla donde se encuentra el icono que se estima original de Cristo, la imagen de Él no pintada por mano humana.

DSCF3499Los peldaños de mármol, recubiertos de madera, constituyen hasta hoy uno de los recorridos principales de los peregrinos de Roma, siendo uno de los ejercicios devotos más importantes por las indulgencias que le están concedidas. Ateniéndome al Tratado de las indulgencias de fray Juan Calzada, que es del siglo XIX,  por subir de rodillas cada uno de los peldaños de la Escala Santa se obtenían 9 años de indulgencia, con lo cual los 28 escalones venían a valer un total de 252 años. Las concesiones datarían prácticamente del inicio mismo de la concesión de indulgencias, de los papas León IV y Pascual II, por bula de este último del año 1100.

Ahora bien, es cierto que la Escala Santa de Roma no está al alcance de todos, por lo que uno de los trámites más comunes en la Curia pontificia era en solicitud de un breve para obtener sus indulgencias en beneficio de alguna otra iglesia de la Cristiandad, por lo común de los conventos de monjas. Las de la Nueva España no fueron ninguna excepción: en audiencia del 21 de abril de 1774, el papa Clemente XIV concedió tales indulgencias para tres conventos novohispanos, presentados ante él en memoriales de los respectivos ordinarios, es decir, el arzobispo de México y el obispo de Puebla (ASV, Segr. Memoriali, vol. 149, fs. 271-276v). Los conventos fueron los de Santa Clara y de San Lorenzo de México, y el de Capuchinas de Puebla. Por supuesto, no fueron las únicas indulgencias solicitadas, obtuvieron también las de los siete altares privilegiados de la Basílica de San Pedro, y con motivo de la exposición del Santísimo Sacramento los viernes.

Es difícil conocer el impacto que este tipo de indulgencias tenía entre los fieles. Sin duda sería interesante algún estudio sobre estas solicitudes y su trámite que nos permitiera conocer más ampliamente y comparar incluso con otros casos, hasta qué punto las corporaciones novohispanas se interesaban en reproducir los lugares sagrados de la Ciudad Eterna. Mientras tanto, constatemos simplemente que, para la Nueva España del siglo XVIII, Roma era sobre todo eso, un tesoro de indulgencias para enriquecer también las prácticas piadosas novohispanas.

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