Incipit Lamentatio

Las Lamentaciones de Jeremías constituyeron por mucho tiempo uno de los pasajes indispensables de los oficios de la Semana Santa. Aquí tenemos una versión del pasaje que se leía en los maitines (oficio de la medianoche) del Jueves Santo, que es justamente el inicio del libro. Escucharemos la versión que compuso Pedro Bermúdez, maestro de capilla de la Catedral de Guatemala en el siglo XVI. ¿Por qué esta versión? Pues bien, porque según destaca el músico y musicólogo Omar Morales Abril, se trata de una mezcla entre el respeto a la tradición del estilo de la patria del autor, Granada, y de las directrices de la música sacra posterior al Concilio de Trento. De la primera procede el tono toledano de la lamentación y la distribución de los versos (que según veo no incluyen todo el pasaje que marca el Breviario Romano), mientras que el exordio sí que va de acuerdo a la Reforma católica.

Falto de mayores conocimientos en la materia, con el gusto de poder presentar aquí una obra con esas características, no puedo sino dejar paso ya a la interpretación del ensamble Ars Longa, dirigido por Teresa Paz. Cabe sólo decir que, según la Vulgata Nova, versión oficial de la Biblia en el sitio del Vaticano, la traducción del pasaje que interpreta aquí el ensamble Ars Longa, sería la siguiente:

Aleph

¡Cómo está solitaria
la ciudad populosa!
Se ha quedado como una viuda
la grande entre las naciones;
la princesa entre las provincias
tiene que pagar tributo.

Beth

Pasa la noche llorando,
las lágrimas corren por sus mejillas.
No hay nadie que la consuele
entre todos los que la amaban;
todos sus amigos la han traicionado,
se han convertido en enemigos.

Ghimel

Judá está desterrada, en la miseria
y en la más dura esclavitud.
Ella habita entre las naciones,
sin encontrar un descanso.
Todos sus perseguidores la alcanzaron
en angostos desfiladeros.

Jerusalén, Jerusalén, conviértete al Señor, tu Dios.


Incipit Lamentatio por davidclopez

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