Fray Bernardino de Sahagún en el espejo

fray-bernardino-de-sahagún-en-el-espejoEn esta última entrada, con la que cierro el ciclo 2011-2012, me tomo la libertad de anunciar directamente una novedad editorial: la aparición del libro del Mtro. Óscar Fernando López Meraz, Fray Bernardino de Sahagún en el espejo. El occidente medieval y el discurso sobre el otro, publicado por Editorial Académica Española.  Producto de la tesis de maestría en Historia del autor presentada en la Universidad Nacional Autónoma de México, es un serio análisis del método utilizado por fray Bernardino en su Historia general que reubica al franciscano en la continuidad de la tradición medieval, frente a quienes aseguran su pertenencia a un humanismo renacentista que garantizaría la autencidad de su discurso sobre el indio. El autor muestra de manera convincente cómo el religioso sigue en esa obra modelos ya antiguos para el conocimiento de los “otros” del mundo occidental, que en manera alguna eran desinteresados, sino que directamente estaban ahí, como era el propio objetivo del padre Sahagún, para refutar y destruir la idolatría. Esa perspectiva no sólo condiciona la presentación, sino los conocimientos mismos que el fraile presenta como propios de la cultura indígena. Lejos pues de ser una anticipación de la antropología contemporánea, la obra del franciscano era semejante, nos dice el autor directamente, a la labor inquisitorial. Labor erudita, ciertamente, impulsaba una política de temor hacia una justicia divina presentada como implacable con quienes se negaban a aceptar la inmediata conversión. En fin, tenía también como uno de sus motores el combate permanente con el demonio, identificado constamente con las divinidades mesoamericanas.
La cuarta de forros del libro resume perfectamente el argumento:
Fray Bernardino de Sahagún y su Historia general de las cosas de la Nueva España son cruciales para comprender el proceso mediante el cual los europeos intentaron imponer formas de pensar, sentir, expresar, imaginar, entre otros asuntos, a los antiguos mexicanos. Tradicionalmente, el fraile franciscano es considerado como el “padre” de la Antropología mexicana al suponer que su trabajo rescató del olvido diversas manifestaciones culturales de los hombres mesoamericanos. Sin embargo, sostener que el mendicante asumió una actitud similar es completamente anacrónico, pues su trabajo siempre estuvo dirigido a lograr la conversión de los indígenas al ofrecerles herramientas a los encargados de la espiritualidad cristiana para arrebatarle al demonio las almas que, según los conquistadores, tanto tiempo había poseído. En este sentido, es necesario intentar un esfuerzo que permita acercarnos a la época del hijo de san Francisco para comprender sus intereses y procederes donde recurrir a esfuerzos intelectuales realizados en el pasado, en particular los concernientes a la forma de describir a los “otros”, son imprescindibles. 

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