El beato Palafox y Mendoza II

Ayer, después de varios siglos de espera, tuvo lugar en la Catedral del Burgo de Osma la beatificación de don Juan de Palafox y Mendoza, celebrada por el prefecto de la Congregación de Causas de los Santos, el cardenal Amato, con asistencia de diversos prelados de España y de México, autoridades de las comunidades autónomas de Navarra y Castilla y León, y una nutrida cuanto controvertida delegación poblana. Aquí unas imágenes muy breves de la ceremonia, tomadas por el servicio de comunicación de la Junta castellanoleonesa.

Aunque sin duda monseñor Palafox ya no despierta los mismos sentimientos que en el siglo XVII o en el XVIII, cabe reconocer que su beatificación ha dado motivo a importantes festejos a ambos lados del Atlántico. Los podemos ver en los portales que han montado la diócesis de Osma y la arquidiócesis de Puebla (del que procede la imagen de más abajo), se han organizado lo mismo exposiciones artísticas que ciclos de conferencias, conciertos, presentaciones de libros y revistas, además de emisiones especiales en los medios, radiofónicas sobre todo gracias a Radio María. En general, se ha tratado de recuperar con cierta amplitud las variadas facetas de la vida de este ilustre prelado del siglo XVII, no sólo su vida espiritual, sino también, lo que tal vez ha fascinado más sobre él, la forma en que la articulaba con una intensa actividad en la alta magistratura del Imperio. Destaquemos que en Puebla las conferencias que incluidas en el programa han dado oportunidad a la participación de importantes historiadores de esa ciudad, especialistas destacados en sus respectivos temas. Desde luego, no sólo hay actividades artísticas y académicas, sino que, además de la beatificación misma, se cuentan otras celebraciones litúrgicas, no sólo diocesanas, sino también a escala más local, como el solemne Te Deum celebrado en Fitero, en la parroquia donde se bautizara don Juan de Palafox, con asistencia de las autoridades municipales y de la Comunidad Autónoma de Navarra, tal como vemos en este video.

Cabe hacer notar, si la diócesis de Osma ha concentrado sus actividades entre los meses de abril y mayo, la arquidiócesis de Puebla en cambio los ha programado entre mayo y agosto, siendo estas últimas mucho más amplias que las del Burgo. No me refiero sólo al número de eventos, cuanto a la diversidad de temas que cubren esas iniciativas, pues en Puebla incluyen ya hasta prácticas devocionales “palafoxianas”, lo que sin duda corresponde bien a la conmemoración de un hombre que tuvo siempre una importante vida espiritual. Hay así una Hora Santa y un Via Crucis, en los que se leen amplios extractos de varias de sus obras espirituales, enmarcados en el caso de la primera con cánticos populares de las primeras décadas del siglo XX. Interesado por el tema de la utilidad pública, no puedo dejar de señalar que justamente se ha elegido como reflexión del Evangelio de la Hora Santa un pasaje en que Monseñor Palafox explica la múltiple utilidad de la oración: práctica de virtudes amistad con Dios, consuelo en la penitencia y medio eficaz para alcanzar de Dios lo que nos conviene, entre “otras innumerables utilidades”. En el contexto de su época, ese pasaje permite entender bien el por qué la promoción del ejercicio de la oración podía ser argumento para la fundación de todo género de corporaciones, hasta el punto de recibir el financiamiento del público a través de la limosna. Hoy sin duda serán otras las lecturas, pero el ejercicio mismo no deja de ser interesante: el obispo, consejero real y devoto del siglo XVII, se convierte ahora en guía de la oración de los católicos poblanos del siglo XXI.

palafox11Ahora bien, entre los festejos de Osma y de Puebla hay también otra diferencia. Curiosa paradoja, mientras que la tierra natal del beato ha centrado la atención así en la ceremonia que ha tenido lugar ayer como punto culminante de los festejos, la tierra de adopción de monseñor Palafox en cambio ha destacado sobre todo su natalicio (y onomástico, desde luego), el 24 de junio. Sin duda, los organizadores han sabido ser simbólicos. Ese día, según se puede ver en la agenda de actividades, Monseñor Palafox, o mejor dicho sus reliquias, harán una gran entrada triunfal en la que fue su ciudad episcopal, pasando previamente por dos puntos que le fueron especialmente caros durante su labor pastoral, Nativitas y San Pedro Cholula. Se escucharán luego las campanas de todas las iglesias de la urbe angelopolitana, que de alguna forma rememorarán aquellas otras que en el siglo XVIII repicaron anticipadamente la beatificación, hasta el punto de generar algún tumulto. Y en fin, a mediodía Palafox entrará de vuelta en la Catedral que se esforzó con concluir y consagrar en una de las ceremonias más fastuosas que conociera el siglo XVII novohispano, la misma que lo viera partir el 6 de mayo de 1649.

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