Bendición de telégrafo

En ocasiones anteriores he dedicado algunas entradas de este blog al tema de las bendiciones, sobre todo las que interesaban a la cultura campesina del Antiguo Régimen. Mas la modernidad, la tecnológica sobre todo, trajo consigo nuevas preocupaciones y por supuesto, nuevos objetos que eran susceptibles también de recibir la bendición de la Iglesia. Aquí por ejemplo la fórmula para la bendición del telégrafo, solicitada al Papa en el año de 1865 por el arzobispo de Brindisi, en Italia, monseñor Raffaele Ferrigno, a través de la Congregación de Ritos. Cabe decir, el prelado solicitó también una fórmula especial para la bendición de otro medio de comunicación asimismo cada vez más importante en el mundo católico del siglo XIX: las vías férreas. Así, este breve documento es buen testimonio de que la relación del catolicismo con la modernidad tecnológica fue, en principio, relativamente buena. Aun si la mejora en las comunicaciones y los transportes sin duda que contribuían también a la difusión de la modernidad política, que para el año que tratamos aquí ya no era tan bien vista por la mayoría del clero católico, la modernidad tecnológica no necesariamente era mal considerada. Todavía más, lo analizaba con amplitud Philippe Boutry en una obra que hemos citado también en otras ocasiones, Prêtres et paroisses au pays du curé d’Ars, hubo clérigos que fueron entusiastas apoyos de esos cambios técnicos.
Aquí pues, sin más preámbulo la fórmula para la bendición del telégrafo, tomada de las Actas de la Santa Sede de 1865 (p. 114), colección de las actividades anuales de todas las congregaciones romanas disponibles en el sitio del Vaticano, cubriendo el período de 1865 a 2011, y que son una fuente siempre interesante.

FORMULA BENEDICTIONIS TELEGRAPHI.

Clerus vel a proximiori ecclesia, vel ab aliquo alio loco ad hoc parato, procedat usque ad stationem Telegraphi cantacndo vel recitando Canticum : Benedictus Dominus Deus Israel, ubi Episcopus vel Sacerdos in aliqua ecclesiastica dignitate constitutus intonabit Antiphonam sequentem. 

Antiph. Benedictus es Domine qui ponis nubem ascensum tuum, qui ambulas super pennas ventorum, qui facis Angelos tuos spiritus, et ministros tuos ignem urentem.  Post eam Psal. 103, Benedic anima mea Domino, ut in sabato ad Matutinum; ac repetita Antiphona incipiet in hunc modum Benedictionem.

Adiutorium nostrum in nomine Domini.
R. Qui fecit caelum et terram.
Dominus vobiscum.
R. Et cum spiritu tuo.

Oremus.
Concede nos famulos tuos quaesumus, Domine Deus, perpetua mentis et corporis sanitate gaudere, et gloriosa Beatae Mariae semper Virginis intercessione, a praesenti liberari tristitia, et aeterna perfrui laetitia. Per Christum Dominum nostrum.
R. Amen.

Oremus.
Deus qui ambulas super pennas ventorum, et facis mirabilia solus; concede, ut cum per vim huic metallo inditam fulmineo ictu celerius huc absentia, et hinc alio praesentia transmittis, ita nos inventis novis edocti, tua gratia opitulante, promptius et facilius ad te venire valeamus. Per Christum Dominum nostrum.
R. Amen.
Deinde aspergat telegraphum aqua benedicta.

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