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portada-hispania-sacra“Devoción, utilidad y distinción. La reforma de las cofradías novohispanas y el culto del Santísimo Sacramento, 1750-1820”, Hispania Sacra, vol. 68, núm. 137, 2016, Consejo Superior de Investigaciones Científicas-Instituto de Historia, pp. 377-389.

Resumen: En la Nueva España de finales del siglo XVIII, el culto del Santísimo Sacramento se renueva con la creación de las congregaciones de cocheros del viático y del alumbrado y vela del Santísimo. Fundadas en el marco de la reforma de las cofradías en el mundo hispánico, nos muestran las contradicciones de los proyectos de los “ilustrados”, quienes reconocen la utilidad de una devoción fundamental para la catolicidad. Asimismo, dan cuenta de la importancia creciente de la visibilidad de las jerarquías sociales tanto para los cofrades como para los reformadores.

 

 

portada-hispania-sacra“Las querellas de la paz: patronato real, público y liturgia en la Nueva España, 1750-1800”, Hispania Sacra, vol. 68, núm. 137, 2016, Consejo Superior de Investigaciones Científicas-Instituto de Historia, pp. 77-89.

Resumen: En el siglo XVI, la Reforma católica suprimió el beso de la paz entre los fieles en las ceremonias de la misa, estableciendo en cambio el beso del portapaz en las misas solemnes, reservado para clero, para los soberanos y sus magistrados. En el mundo hispánico y en particular en el reino de Nueva España durante la segunda mitad del siglo XVIII, el portapaz se convirtió por ello en motivo de querellas entre el clero, los magistrados y los miembros de los ayuntamientos. Mientras obispos y canónigos trataban de preservar lo que estimaban un elemento propio de ceremonias sagradas y distintivo de la jerarquía clerical, las autoridades civiles reclamaron su presentación fundados tanto en la regalía del Patronato regio de la Iglesia, como en motivos de utilidad del público.

 

 

142Entre el Patronato Regio y el honor del público. La aspersión con agua bendita en el reino de la Nueva España durante el siglo XVIII”, Relaciones, núm. 142, primavera 2015, El Colegio de Michoacán, pp. 11-47.

 

Resumen: La aspersión con agua bendita era uno de los rituales por los que se construía la autoridad civil y eclesiástica en el siglo XVIII. Estaba asociado tradicionalmente a los honores del Patronato Regio y a la jerarquía del clero sobre los seglares. En este siglo, hubo intentos por extenderlo a las nuevas autoridades introducidas por las Reformas Borbónicas y, sobre todo, a las autoridades municipales, bajo el argumento de la utilidad pública.

 

 

Lusitania Sacra

Patronato, opinión pública y ritual en el siglo XIX mexicano, Lusitania Sacra, vol. 30, Universidade Catolica Portuguesa-Centro de Estudos de Historia Religiosa, 2014, pp. 53-74.

Resumen: Durante los tres siglos de la época virreinal, la Iglesia de Nueva España se constituyó y desarrolló bajo el régimen del Patronato de los reyes. La independencia del antiguo reino americano (1821), si bien no implicó una ruptura inmediata con el pasado, generó tensiones entre la tradición de un régimen confesional y la nueva cultura política moderna. Esto implicó el desplazamiento del Patronato en tres sentidos. De ser figura jurídica de la práctica de la provisión de beneficios, aceptada de manera consensual, se convirtió en elemento de negociación diplomática, dejando paso a otro medio de intervención de la autoridad civil en la provisión, la exclusiva. En segundo lugar, pasó de la literatura jurídica a la opinión pública y a los proyectos políticos e ideológicos de reforma eclesiástica. En fin, el Patronato pasó de la práctica de la provisión de beneficios, al ceremonial político.

 

 

Lhistoricas_11_bigPersonas sagradas y trayectorias trasatlánticas: la vida de tres clérigos de principios del siglo XIX en Nueva España“, Letras Históricas, núm. 11, otoño 2014, Universidad de Guadalajara. pp. 69-101.

Resumen: Este artículo sigue la trayectoria de tresclérigos (un canónigo, un fraile y un clérigo secular) que se distinguieron por su movilidad trasatlántica durante la crisis de la monarquía española. A través de esos personajes abordamos la ambigua relación entre el clérigo, que como persona sagrada se debía caracterizar por una vida ordenada y en principio circunscrita a la diócesis o la provincia de la orden, y los viajes. Nos interesan las relaciones que fueron construyendo en esos trayectos, que los llevaron hacia una vida cortesana, criminal, o al contrario misionera. En fin, estudiamos la forma en que los tres personajes llegaron a adoptar determinada postura (autonomista, realista o insurgente) frente a las revoluciones hispánicas.

 

 

 

“Velas, religión yvigente política en la Nueva España del Siglo de las Luces”,Temas Americanistas, núm. 33, diciembre 2014, Universidad de Sevilla-Departamento de Historia de América, pp. 1-33.

Resumen: Las velas eran un elemento de controversia en el siglo XVIII novohispano. La culturareligiosa que había favorecido el fasto luminoso mantenía su vigor, pero existían autoridades que rechazaban sus excesos bajo argumentos de economía y decencia del culto. Obispos y magistrados favorecían encambio la iluminación asociada a prácticas devotas y al culto eucarístico. Al mismo tiempo, las velas eran un símbolo de poder ceremonial, motivo de querellas entre el clero, representantes del rey y del público.

 

 

 

SH_32“Entre leyes, costumbres y misteriosas ceremonias: rituales del Patronato del Jueves Santo en el siglo XVIII novohispano”, Signos Históricos, núm. 31, enero-junio 2014, Universidad Autónoma Metropolitana-Iztapalapa, pp. 8-36.

Resumen: A lo largo del siglo XVIII, en diversas catedrales novohispanas se planteó el problema de los rituales propios de los vicepatronos, en particular durante las solemnidades del Jueves Santo. Este tema fue abordado sólo de manera indirecta y ambigua en la legislación civil. Los reformadores borbónicos no se decidieron a establecer reglas fijas para él, por lo que estuvo fuertemente marcado por la diversidad de costumbres locales. Así, se introdujeron prácticas como la demostración de la Eucaristía antes de su depósito o la entrega de la llave del Sagrario a los vicepatronos. Los obispos de la época, aunque fieles súbditos de la Corona, trataron de limitar en lo posible su intervención en unas ceremonias que estimaban sagradas. Se fue construyendo así el ceremonial que heredarían los primeros gobiernos republicanos.

 

 

“Jerarquías, secuencia 86jurisdicciones y sensibilidades: Aspectos de la reforma de las campanas en la Nueva España, 1700-1800″, Secuencia, núm. 86, México, Instituto de Investigaciones José María Luis Mora, mayo-agosto 2013, pp. 9-26.

Resumen: A lo largo del siglo XVIII, el episcopado novohispano intentó reformar el uso de las campanasimponiéndoles una disciplina jerárquica, introduciendo nuevas sensibilidades sonoras y reforzando el carácter sagrado de las campanas. La corona respaldó dicha reforma, pero procurandoemplearla para reforzar su propia jurisdicción, generando casos puntuales de enfrentamiento, que muestran, sin embargo, los acuerdos fundamentales entre los representantes de ambas potestades. La reforma, en fin, generó solicitudes de exención de las nuevas normas, quemuestran la importancia de los repiques y dobles para las corporaciones novohispanas, asícomo una crítica, incipiente todavía, tendente a reducir su presencia en el espacio público.

 

 Estudios de Historia Novohispana 48“La reforma de las cofradías en el siglo XVIII: Nueva España y Sevilla en comparación”, Estudios de Historia Novohispana, núm. 48, México, UNAM-Instituto de Investigaciones Históricas, enero-junio 2013, pp. 3-33.

Resumen: La reforma de las cofradías del siglo XVIII ofrece importantes elementos de comparación sobre los objetivos, instrumentos, alcances y consecuencias de las reformas borbónicas en España y México. A ambos lados del Atlántico las cofradías fueron redefinidas como corporaciones seglares bajo la autoridad del rey y no del clero; sin embargo, se advierte bien que su desplazamiento fue mucho más importante en la Península que en la Nueva España, donde siguió siendo considerado un actor fundamental. La reforma, además, pretendió uniformar a las cofradías siguiendo unas reglas fijas en su organización, actos de culto y demás prácticas religiosas, reforzando en ellas la caridad y la utilidad pública. Reforma de alcances limitados, estuvo así marcada más bien por la negociación y por el mantenimiento de la mezcla constante entre lo sagrado y lo profano.

 
 “De devoto a fanático: el pueblo de Orizaba, 1762-1834”, Tzintzun. Revista de estudios históricos, núm. 57, enero-junio 2013, Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo-Instituto de Investigaciones Históricas, pp. 45-80.
Resumen: A lo largo del siglo XVIII la villa de Orizaba fue construyendo una imagen de urbe devota. Imagen derivada del denso tejido de corporaciones religiosas que caracterizaba su espacio urbano, era también uno de los motivos de orgullo del patriotismo local, un argumento en las disputas de las corporaciones civiles, y de las demandas locales ante la Corona. Mas la piedad y devoción orizabeñas fueron cuestionadas en la prensa de principios del siglo XIX, obligando a la élite local a construir una nueva imagen de la villa, relacionada con la promoción de las Luces, tanto en lo cultural como en la renovación del espacio urbano. Empero, la politización del primer federalismo hizo reaparecer las críticas, cada vez más fuertes al pueblo orizabeño, antes elogiado por devoto y ahora menospreciado por “fanático”. Este proceso, nos ilustra bien cómo se iba transformando la posición de la religión en la opinión pública y las vías por las que se iba construyendo la secularización.
 

Anuario de Estudios Americanos 69“Servicio de Dios, beneficio del público y utilidad del Estado’. La fundación de conventos franciscanos en la Nueva España, 1700-1821”, Anuario de Estudios Americanos, vol. 69-2, Sevilla, Escuela de Estudios Hispano-Americanos, julio-diciembre 2012, pp. 665-693.

Resumen: Los expedientes para la fundación de conventos franciscanos en Nueva España bajolos Borbones, muestran la multiplicidad de argumentos de su utilidad. Necesarios por motivos religiosos, pero también civiles; tanto para las localidades donde se instalaban comopara la Corona. Más hubo esfuerzos por reducirlos a entidades exclusivamente religiosas,por parte sobre todo del fiscal Ramón de Posada.

 
 

Revista complutense de Historia de América 38 La reforma de las cofradías novohispanas en el Consejo de Indias, 1767-1821”, Revista complutense de Historia de América, vol. 38, Universidad Complutense de Madrid, pp. 79-101.

Resumen: El Consejo de Indias participó activamente en la reforma de las cofradías novohispanas, a través de la revisión de más de un centenar de expedientes particulares entre 1767 y 1820. Por vía de sus fiscales, el Consejo procuró extender la jurisdicción de la Corona sobre ellas, desplazando a la eclesiástica, y redefiniéndolas como “cuerpos de legos”. Mas la reforma contempló también la reducción de los gastos de culto en beneficio de la caridad y, la supresión de toda forma de obligación, retribución o “vanidad profana”, en beneficio del desinterés y la voluntariedad propias de las que llamaban también “congregaciones piadosas”. Los fiscales procuraban así reforzar su carácter religioso y su papel en la protección de lo sagrado.

 
 
 

“Una liturgia de Signos Históricos 25ruptura: el ceremonial de consagración y coronación de Agustín I”, Signos Históricos, núm. 25, México, Universidad Autónoma Metropolitana-Iztapalapa, enero-junio 2011, pp. 68-99

Resumen: El 21 de julio de 1822 tuvo lugar la coronación del emperador Agustín de Iturbide, en una ceremonia original por su novedad y por el carácter constitucional del monarca. Insertada en la tradición hispánica por la historiografía reciente, la ceremonia rompía por sí misma con ella, pues el principal ceremonial de exaltación del monarca español había sido su entrada pública en la Corte, reproducida en América a través de la proclamación y paseo del Real Pendón. Además, el ceremonial retomó ampliamente el utilizado por Napoleón Bonaparte en 1804, enlazándose así con la tradición francesa de la coronación de Reims, y copiando en particular los gestos que marcaban la distancia entre el emperador y el clero. En fin, los redactores del ceremonial dieron también una importante visibilidad al Congreso, representante de la soberanía nacional.

 

Temas Ameri “La cultura sonora de las cofradías novohispanas, 1700-1821”, Temas americanistas, núm. 27, Sevilla, Universidad de Sevilla, 2011, pp. 25-48.

Resumen: Las cofradías novohispanas del siglo XVIII eran particularmente sensibles a los fastos sonoros. Las campanas, la música, los cantos y los cohetes eran parte del culto a sus imágenes, y de sus símbolos corporativos. En la segunda mitad del siglo, la Corona y el episcopado, inspirados en una nueva sensibilidad, calificarán de desordenados, superfluos e incluso profanos algunos de esos sonidos, procurando reducirlos o eliminarlos para proteger el carácter religioso de esas corporaciones.

 

“Procesiones: espacio, religión y política en Orizaba, Relaciones vol xxxi1762-1834”, Relaciones, vol. XXXI, núm. 124, Zamora, El Colegio de Michoacán, otoño 2010, pp. 19-54.

Resumen: En la segunda mitad del siglo XVIII, el espacio público de la villa de Orizaba era recorrido de manera cotidiana por un amplio número de procesiones. Organizadas en general por corporaciones religiosas de seglares, en ellas se mezclaban celebraciones devotas y actos de exhibición profana. En ellas se aprecia una tendencia creciente a la intervención de actores externos (el rey primero y luego, tras la independencia, los gobiernos federal y estatal) y a la politización.

 
 

Letras Históricas número 3“Opiniones religiosas y proyectos de Iglesia en Veracruz, 1824-1834”, Letras Históricas, núm. 3, Guadalajara, Universidad de Guadalajara-Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades, otoño-invierno 2010, pp. 135-172.

Resumen: Este artículo intenta aportar una mirada regional a los cambios en la cultura religiosa de principios del periodo independiente a partir de la prensa de Veracruz. Ésta contribuyó a la difusión de críticas de la cultura tradicional a partir de nuevos valores y modelos. En ella se perfilaba un nuevo modelo de Iglesia que insistía en la soberanía de la potestad civil y que tuvo su formalización más clara en la obra de José María Luis Mora e influyó notablemente las reformas estatales de 1833 y 1834. Los debates habidos entonces nos muestran que también los obispos de la época formulaban proyectos de renovación, basados en el principio de la soberanía eclesiástica, pero también de los “derechos de los pueblos”. Sin embargo, unos y otros coincidían en el abandono de la antigua constitución corporativa.

 

 Estudios de Historia Novohispana 43“Entre la utilidad pública, la beneficencia y el debate: la limosna en Orizaba, 1700-1834”, Estudios de Historia Novohispana, núm. 43, México, UNAM-Instituto de Investigaciones Históricas, 2010, pp. 109-143.

Resumen: Poco tratada en la historiografía mexicanista, la historia de la limosna nos ilustra sobre los cambios en la cultura religiosa y política de finales del siglo XVIII. Tradicionalmente, la limosna servía lo mismo para la construcción de templos, para pagar el culto y ornato de las imágenes religiosas, para sostener al clero y para financiar la caridad. Por todo ello, entraba en el concepto de “utilidad pública”, es decir, la de una comunidad en concreto. En las fronteras entre sagrado y profano, la colecta de limosnas era realizada en múltiples lugares y tanto por corporaciones religiosas como civiles, bajo la tutela del rey. En las primeras décadas del siglo XIX, su utilidad fue puesta en cuestión por la opinión pública, y se le vio incluso como rival de la recaudación estatal, pero sobre todo se vio desplazada por la beneficencia organizada por las nuevas instituciones municipales.

 

Secuencia 77Campanas, religión y buen gobierno en Orizaba, 1762-1834”, Secuencia, núm. 77, México, Instituto de Investigaciones José María Luis Mora, mayo-agosto 2010, pp. 15-37.

Resumen: Las campanas constituyeron lo mismo un intrumento de sacralización del tiempo, que de protección de la comunidad y un elemento indispensable del ritual festivo de las corporaciones del antiguo régimen. En suma, un objeto de utilidad pública tradicional. Asimismo, su sonido era objeto de la devoción de los notables y símbolo de identidad de ciertas corporaciones. En el siglo XIX su uso causó controversias con la llegada de las nuevas sensibilidades, propias del liberalismo. Aunque recibieron críticas mordaces en la prensa, los liberales intentaron hacer de ellas más bien objeto de la nueva utilidad pública, la del Estado, descartando los dobles fúnebres, pero manteniendo los repiques para las nuevas festividades civiles e incluso para sus triunfos electorales. Todo ello, sin embargo, no evitó la continuidad de muchos de sus usos desde la utilidad pública tradicional.

 

“EspaciosHistorias 74, usos y debates de la imagen religiosa en Orizaba, 1765-1834”, Historias, núm. 74, México, Instituto Nacional de Antropología e Historia-Dirección de Estudios Históricos, septiembre-diciembre 2009, pp. 31-51.

Resumen: La ciudad de Orizaba nos permite analizar las diferentes problemas relacionados con las imágenes religiosas en la trancisión desde el Antiguo Régimen y los comienzos del periodo liberal. En ella encontramos varios puntos de referencia. Las imágenes sagradas estuvieron presentes tanto en el interior de las iglesias como en toda la ciudad. Sus usos variaban, desde protectoras de la tierra y los instrumentos de labranza, hasta simbólos de la realeza y algunas otras corporaciones. Esta situación fue expuesta por la guerra de 1810. Durante el siglo XIX, la opinión pública situó esta variedad de usos, en el centro de un acalorado debate, preocupados por la decencia de algunas de estas prácticas. Estos debates llegaron a ser politizados y emparentados con  otros conflictos locales.

 

Anuario de Estudios Americanos 65“Pública utilidad o causa pública: la utilidad de los conventos de la provincia de Veracruz, 1786-1834”, Anuario de Estudios Americanos, vol. 65-2, Sevilla, Escuela de Estudios Hispano-Americanos, 2008, pp. 151-175.

Resumen: Entre 1786 y 1834 los conventos veracruzanos se justificaban a partir de la “pública utilidad”, la del vecindario de una población, al cual aportaban los sacramentos, colaboraban en el mantenimiento del orden y del honor local. Tras la independencia, aparecen como nuevos argumentos la beneficencia y la educación. A finales del siglo XVIII eran considerados además benéficos al Estado, pues predicaban la obediencia al rey; mas ya entonces y sobre todo tras la independencia, comenzaron a ser considerados inútiles o incluso peligrosos para la “causa pública”. Empero, el intento de exclaustración de 1834 muestra que la cultura de la “pública utilidad” tradicional mantenía su vigencia.

 

Ulúa 11

“Exclaustración o continuidad: conventos hospitales y frailes hospitalarios en Veracruz, 1820-1834”, Ulúa. Revista de historia, sociedad y cultura, núm. 11, Xalapa, Universidad Veracruzana-Instituto de Investigaciones Histórico-Sociales, enero-junio 2008, pp. 45-70.

Resumen: A pesar del reducido número de sus frailes y de su precaria situación económica, los conventos hospitales tenían un papel importante en la atención hospitalaria de las urbes de la provincia de Veracruz. En 1820, las órdenes fueron suprimidas, empero, las autoridades civiles se esforzaron en conservar los hospitales, colocándolos bajo sus respectivas esferas, municipal en 1820 y estatal a partir de 1824. Los propios religiosos, conscientes de su frágil posición, trataron de entregar los hospitales y exclaustrarse. Algunos de ellos habrían de entablar posteriormente relaciones con los políticos radicales. La llegada al poder de éstos últimos en 1833 parecía marcar el final de la historia de los conventos hospitales. Sin embargo, gracias al apoyo de la élite local, el convento hospital de Orizaba se restableció en 1834, mostrando así los límites de la secularización en una sociedad tradicional.

 

“Una corporación Secuencia 69ante las revoluciones hispánicas. El convento carmelita de San Juan de la Cruz de Orizaba, 1794-1834”, Secuencia. Revista de historia y ciencias sociales, núm. 69, México, Instituto de Investigaciones José María Luis Mora, septiembre-diciembre 2007, pp. 13-35.

Resumen: La historiografía reciente ha planteado el periodo de transición entre el antiguo régimen y el primer liberalismo como una época de decadencia constante para las corporacones religiosas, afectadas por las reformas borbónicas, la guerra de 1810 y la intervención de los gobiernos independientes. Empero, el convento que aquí nos ocupa, fundado precisamente en tiempos de los monarcas borbones, prosperó en tiempos de políticas reformistas, mantuvo su lealtad al régimen en tiempos de guerra, aceptó la independencia de la nueva nación, y no sólo evitó las amenazas de la época, sino que incluso pudo sanear su tiación económica y sus responsabilidades espirituales bajo el primer federalismo.

 

Revista complutense de Historia de América 33“Sospechosos comunes: los frailes de Veracruz bajo la vigilancia del gobierno federal, 1824-1833”, Revista complutense de historia de América, núm. 33, Madrid, Universidad Complutense, 2007, pp. 177-195.

Resumen: Las órdenes religiosas novohispanas llegaron al siglo XIX afetadas por problemas importantes derivados de la secularización de doctrinas, la guerra civil y la revolución liberal. Tras la independencia, un porcentaje imortante de frailes despertó además una doble sospecha en razón de su origen peninsular y su oposición al liberalismo. En un principio la vigilancia gubernamental estuvo  encaminada sóo a obtener la información de las autoridades eclesiásticas, pero a partir del descubrimiento de la conspiración de Arenas, comenzó a construirse una red de informantes más amplia con las autoridades civiles e incluso particulares. La mayoría de los “sospechosos” fueron expulsados del país entre 1828 y 1833. Las investigaciones de las autoridades permiten conocer algunos religiosos fugados de sus claustros durante la guerra civil, su ideología y actividades, así como la vision que los liberales de la época tenían de los frailes y su conducta.

 

“EUlúa 7l sable y el crucifijo. Religiosidad y vínculos con el clero de los hombres de armas del centro de Veracruz, 1820-1836”, Ulúa. Revista de historia, sociedad y cultura, núm. 7, Xalapa, Universidad Veracruzana-Instituto de Investigaciones Histórico-Sociales, enero-junio 2006, pp. 53-78.

Resumen: La historiografía reciente ha tendido a soslayar las relaciones entre las fuerzas armadas y el clero. En este artículo, a partir del examen de diversa documentación de la época, se identifican al menos cuatro tipos de vínculos entre estos actores: a) los que se derivan de la religiosidad de los militares; b) los que proceden de su integración a las corporaciones religiosas, como las cofradías y órdenes terceras, o del respaldo a las corporaciones clericales, sea económicamente o con labores de gestoría y representación; c) los que existían entre el clero y los hombres de armas, y d) los que tenían que ver con el apoyo político de algunos militares a la posición de los eclesiásticos, apoyos que no pueden separarse del contexto político de la época, marcado por la confesionalidad del régimen. Con estos ejemplos se intenta mostrar que los hombres de armas de la región central de Veracruz, como quizá los de toda la república, no eran ajemos al contexto católico en que eran reclutados.

 

Anuario de Estudios Americanos 62“Un obispado para Veracruz, 1799-1846 Del honor de la ciudad a la lealtad al Estado”, Anuario de Estudios Americanos, vol. 62-1, Sevilla, Escuela de Estudios Hispano-Americanos, 2005, pp. 181-208.

Resumen: Entre 1789 y 1846 las autoridades de Veracruz promovieron la creación de un Obispado con los límites de la jurisdicción a su cargo. Aunque la historiografía reciente ha destacado la continuidad existente entre el regalismo borbónico y el primer liberalismo mexicano, el análisis de los argumentos presentados por los munícipes y congresistas porteños, sugiere cambios tanto en el contexto institucional como en los principios en que se fundaban. Hasta 1821, se aludía a los privilegios propios de la ciudad más antigua del reino; durante la primera república federal, se insistió en defender el honor de la soberanía, postura que se radicaliza hacia 1833, cuando el Congreso veracruzano decretó, sin éxito, la creación de la nueva diócesis. El obispado fue creado en 1844, el gobierno del Departamento de Veracruz repitió sus solicitudes, con argumentos que muestran cierta continuidad con los del primer federalismo, a pesar del cambio al régimen centralista.

 

El caminarUna élite católica en Veracruz (1820-1834)”, en Josep Ignasi Saranyana, Juan Antonio Gil-Tamayo, María Rosario Bustillo, Eduardo Flandes, Santiago Casas (éds.), El caminar histórico de la santidad cristiana de los inicios de la época contemporánea hasta el Concilio Vaticano II, Pamplona, Universidad de Navarra, 2004, pp. 339-352.

 

 

 

 

 

“VeraUlúa 3cruz: un estado católico, 1824-1834”, Ulúa. Revista de historia, sociedad y cultura, núm. 3, Xalapa, Universidad Veracruzana-Instituto de Investigaciones Histórico-Sociales, enero-junio 2004, pp. 65-97.

Resumen: Diversos autores han identificado al estado de Veracruz como un baluarte temprano del liberalismo, presentando como argumentos diversos debates habidos entre el gobierno estatal y la jerarquía eclesiástica. Un acercamiento distinto a esos debates, enmarcándolos en el concepto de nación vigente y dentro de la política eclesiástica del gobierno veracruzano de la época del primer federalismo, resulta en conclusiones opuestas. Durante la mayor parte del primer gobierno republicano, la elite gobernante veracruzana siguió apoyando el culto religioso, mantuvo la sacralización de la vida pública y respetó la jurisdicción eclesiástica. Los debates surgieron en virtud de la aparición de la nueva soberanía estatal y , sólo entre 1833 y1834, por el deliberado intento de secularizar a la sociedad.