Apuntes sobre las representaciones del Cristianismo y sus instituciones en la animación japonesa contemporánea

En principio, debo confesar que esta participación es más bien paradójica considerando que no tengo ni una formación ni una trayectoria especializada en el tema de la religión contemporánea, y ni siquiera en el tema concreto que voy a abordar. En cambio, he dedicado ya varios años a estudiar la cultura católica de los siglos XVIII y XIX siempre en relación con la cultura política. En ese sentido, esta ponencia es más bien un atrevido intento de parte de un historiador del Cristianismo por examinar la forma en que se ha representado su objeto de estudio en un producto cultural contemporáneo.

A más de estas debilidades de partida, este trabajo peca también de un tratamiento más bien impresionista de la información, es decir, no incluye un verdadero recuento amplio de las representaciones del Cristianismo en la animación japonesa. Éstas, por cierto, no ha hecho más que aumentar, y además se han ido refinando, haciéndose cada vez más originales, pero también más directas, como prueba la película Saint Onisan, de la que sin embargo no vamos a tratar ahora mismo. Aquí nos interesa simplemente señalar tres puntos fundamentales de la representación del Cristianismo en los animés de 2000 a la fecha: el más visible sin duda, la demonología, que retoma atributos, nombres e incluso temas clásicos de la relación entre los hombres y dichos seres sobrenaturales, pero mezclándolas constantemente con la propia tradición nipona. En segundo lugar, la simbología e incluso algunos elementos del mito central del Cristianismo parecieran retomarse puntualmente para la construcción de historias originales, pero paradójicamente se diría que en ellas es imposible introducir cualquier forma de trascendencia. En fin, la animación japonesa es capaz de representaciones de las instituciones cristianas, es decir, de la Iglesia, a veces “realistas” que la muestran vinculada al mismo tiempo al poder y a la caridad; otras veces hay hasta cierto punto representaciones “historicistas”, en que se recupera su poder terrenal. Mas si las ropas ceremoniales abundan en estas representaciones, llama la atención que es casi imposible en cambio la representación misma del culto cristiano.

I. La demonología cristiana animada

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Cuervo. Kuroshitsuji (A-1 Pictures, 2008), primer episodio.

Largo sería enumerar todos los animes recientes en que aparecen ángeles y demonios. Hay dos, empero, que me interesa destacar: Kuroshitsuji (2008) y Ao no exorcist (2011), pues en ambos aparecen temas relativamente clásicos de la demonología cristiana: el primero gira casi por entero en torno a un pacto con un demonio, mientras el segundo tiene por protagonista al hijo de la relación entre una humana y un rey infernal, de modo que literalmente es la historia de un “engendro del demonio” si me permiten la expresión. Demonios de inspiración cristiana, tanto que en Kuroshitsuji aparece bien la zoología demoníaca más tradicional: en la primera temporada encontramos al menos al gato, al cuervo y al macho cabrío, y en la segunda se agregó especialmente la araña, animales todos de la demonología occidental como lo prueba el que tengan cada uno sus respectivas páginas en el clásico Diccionario infernal de Collin de Plancy.

Araña. Kuroshitsuji II (A-1 Pictures, 2010-2011) OVA 5.

Araña. Kuroshitsuji II (A-1 Pictures, 2010-2011) OVA 5.

En el mismo animé, la primera actividad de estos demonios, comer almas humanas, también es propio de  nuestra tradición cristiana, pues en los infiernos la tortura y el consumo han sido tradicionalmente sus deberes. De manera constante también se hace presente el tema de la tentación: los demonios están ahí para conducir a las almas al pecado, ofreciéndoles una manera fácil de cumplir sus deseos personales. Esa es justamente la historia que se nos presenta con un jovencito, tanto más propio de la tradición cristiana cuanto que en ella son en efecto las almas puras las que arriesgan el acecho del Enemigo.

Empero, lo más notorio es la mezcla de tradiciones, ambientada en la Inglaterra victoriana, Kuroshitsuji nos ofrece también una representación (de las muchas del animé) de los Shinigamis, los ya célebres dioses de la muerte del Shinto, encargados de llevarse las almas de los difuntos. Aquí también la representación los asocia a una imagen netamente cristiana: la parca, la muerte representada con guadaña para segar las vidas (la Faucheuse o el Grim Reaper según los idiomas), aun si modernizada bajo la forma de una sierra eléctrica.

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Shinigami versión Parca occidental. Kuroshitsuji (A-1 Pictures, 2008), episodio 24.

¿Una versión modernizada de la Parca? Kuroshitsuji (A-1 Pictures, 2008), episodio 24.

¿Una versión modernizada de la Parca? Kuroshitsuji (A-1 Pictures, 2008), episodio 24.

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Los demonios flotando en el aire. Ao no exorcist (A-1 Pictures, 2011), episodio 1.

Un sincretismo semejante puede encontrarse en Ao no exorcist, cuya cosmología está inspirada en la Biblia y en la Kabalah, y en sus representaciones incluye a las puertas infernales como fauces monstruosas, nombres demoníacos tomados de la tradición cristiana (Amaimon, Mefistófeles), demonios que vagan por el aire, como justamente se creía entre los siglos XIV al XVIII.

 

Mas junto a rituales que tienen lugar en escenarios cristianos, como el exorcismo en la Basílica Vaticana que abre la serie, existen exorcistas de tradición propiamente japonesa, que recitan mantras y utilizan instrumentos más bien propios del budismo o del sintoísmo, en una curiosa integración de tradiciones, que no lo es tanto en la medida en que se nota bien que lo que aprovecha el animé es la densidad de símbolos de la demonología cristiana, a veces sin que importe demasiado su significado.

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Exorcismo en el altar mayor de la Basílica Vaticana. Ao no exorcist (A-1 Pictures, 2011), episodio 1.

II. Símbolos y mitos sin trascendencia.

Tales of the Abyss, (Sunrise, 2009), episodio 1. La profecía dejada por la fundadora de la Orden de Lorelei.

Tales of the Abyss, (Sunrise, 2009), episodio 1. La profecía dejada por la fundadora de la Orden de Lorelei.

Tal vez por esto, y pasamos ya a la segunda parte de esta exposición, el mito central del Cristianismo, el sacrificio de un elegido que salva a la Humanidad dejando tras de sí un mensaje moral y la promesa de volver, parece más difícil de traducirse de manera explícita a la animación japonesa. Hay sin embargo algunos animés que lo adaptan sobre todo en un punto: el mesianismo. Un ejemplo muy completo es el de Tales of the Abyss (2009), adaptación de un RPG de 2005, que justo tiene por tema central un protagonista que salva al mundo a costa de su propio sacrificio, consciente y voluntario, aunque no del todo individual, y que culmina incluso en el retorno, más bien misterioso, del héroe. Paradójicamente si bien hay un elegido, no se trata aquí sólo del cumplimiento de una profecía, sino también de liberar al mundo de su permanente dependencia de las profecía, aquí representadas en formato musical, el score, la partitura.

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Tales of the Abyss, (Sunrise, 2009), episodio 22. El cumplimiento de las profecías: el sacrificio para salvar al mundo.

Citemos en segundo término Higashi no Eden (2009). En este caso no hay un mesías salvador del mundo, sino a un grupo completo de 12 individuos –ya el número no deja de ser interesante para nuestro tema–, dotados de abundantes recursos para salvar un país, Japón, desde luego, así sea a través de un teléfono celular. Mas sólo uno de ellos, Akira Takizawa, se convertirá en héroe que salva al país de sus contrincantes en una trayectoria que culmina en una secuencia en que es capaz de contrarrestar un ataque de misiles, tanto más mesiánica cuanto que cuenta con la música de fondo de un gospel, “Reveal the world”, una aclamación dirigida a Cristo obviamente, pero sin mencionar jamás su nombre, que lo celebra como un rey justiciero.

 

En fin, citemos también la enigmática serie de 2011, Mawaru Penguindrum. La trama es muy compleja como para presentarla aquí en pocas palabras pero digamos que el punto central es la historia de dos jóvenes que están dispuestos a sacrificar hasta sus vidas para salvar no sólo la vida sino incluso cambiar el destino de sus seres amados en particular su hermana. Y efectivamente lo cumplen, sacrifican realmente todo, perdiéndose de ellos hasta la memoria. Imagen9

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Mawaru Penguindrum (Brain’s Base, 2011), episodio 24. El sacrificio de dos hermanos

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Mawaru Penguindrum, (Brain’s Base, 2011), episodio 24. Demonio y ángel frente a frente.

En esta historia hay un enemigo fundamental que si bien es un fantasma, hace las veces de un auténtico demonio, tal vez mucho más que en las representaciones que hemos mencionado antes. Este personaje incluye la engañosa belleza, el conocimiento y el gusto por las trampas que distinguen al diablo moderno en el Cristianismo, aunque le falta el lado sanguinario. Contrastando con el vacío del enemigo, está la plenitud de una aliada. Los dos hermanos cuentan con un personaje semejante al menos a un ángel, no por nada representado como infantil, inocente, y sobre todo generosa, capaz de cambiar un destino fatídico por uno voluntariamente elegido y de salvar a otros sacrificando su propio bienestar. Pero no es un mesías protegido por la Providencia, pues antes bien es particularmente frágil. Nada garantiza su victoria, antes bien la primera batalla con el mal, si el enemigo no resulto indemne, ella fue la que más perdió: quedó únicamente su memoria; los fragmentos de su alma y su diario. Éste, ciertamente tiene algún paralelo con la Biblia, pues puede cambiar el destino de su lector si se lee correctamente, o al contrario, una lectura literal puede llevar a sendos desastres. Sin embargo, no tiene tantas lecturas posibles y no es tan sagrado ni tan fundamental como para que la analogía sea completa.

En cualquiera de estos casos, el animé retoma temas centrales del Cristianismo, símbolos ciertamente, pero también algunos de sus significados y algunos elementos de sus mitos centrales, pero la representación no suele incluir forma alguna de trascendencia. Nadie habla de un más allá, no hay una representación precisa de Dios, ni de su relación con el destino final de los hombres. La ova y la película Saint Oniisan, comedias que directamente plantean a un Jesús, acompañado de Buda, viviendo como jóvenes en el mundo actual de manera ordinaria; o incluso Sakamichi no Apollon, serie en que dos de los protagonistas son cristianos y uno llega a ser sacerdote, sin que esto resulte apenas una diferencia en la trama, son tal vez ejemplos radicales de este tipo. Esto es, pareciera que lo original del animé es la construcción de representaciones desacralizadas de símbolos y de sus significados, tanto más correctos para una sociedad secularizada.

 

III. La representación de las instituciones

Otro tanto puede decirse, y llegamos ya a la tercera parte de esta ponencia, de la representación de las instituciones del Cristianismo. Desde luego, abundan organizaciones públicas o secretas de exorcistas o de otro género de combatientes de esos seres, que se presentan a partir del modelo, o directamente como parte de las instituciones religiosas. Vamos a señalar algunas variantes de particular interés por su “realismo” o por su “historicismo” según decíamos antes. Entre las primeras, vale la pena destacar las que aparecen en E’s Otherwise (2003) y Cluster Edge (2005-2006).

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E’s Otherwise (Studio Pierrot, 2003), episodio 15. Arzobispo Giberini

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E’s Otherwise (Studio Pierrot, 2003), episodio 2. Martinus XIV

Una y otra historia ofrecen representaciones ante todo complejas y más o menos “contemporáneas” de las instituciones eclesiásticas. En la primera, la Iglesia tiene incluso su lado amable y caritativo, en las religiosas que gestionan un orfanato. Mas E’s nos ofrece sobre todo el contraste entre dos jerarcas eclesiásticos: monseñor Giberini (o Tiberini), arzobispo como mínimo (aunque uno diría más bien cardenal), que se cuenta entre los antagonistas de la historia, y el papa abdicatario Martinus XIV. El primero es la representación de un jerarca hipócrita, que detrás de su imagen pública de benefactor, oculta ambiciones tanto económicas como políticas, que lo relacionan con oscuros consorcios de armas que lo apoyan para hacerse con la máxima autoridad en la Iglesia, a cambio de experimentos con niños que casi parecen metáfora de otros pecados clericales contemporáneos. El segundo, en cambio, es un anciano amable, protector de un grupo de huérfanos, a los que ha tratado de ofrecerles una salida más libre que la de simples objetos de las ambiciones de las grandes corporaciones. Más aún, y esta imagen tal vez complacería a más de un teólogo liberacionista, es un Papa que se ha convertido en dirigente de una guerrilla, formada justamente por los niños que él ha educado. Martinus XIV resulta así una representación profética de la jerarquía eclesiástica.

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Cluster Edge (Sunrise, 2005-2006), episodio 23. Una Iglesia políticamente activa.

Cluster Edge, siendo en parte futurista, nos ambienta en el pasado, no sólo porque su referencia para los escenarios parece ser sobre todo el período entre las dos guerras mundiales, sino porque el orden político está claramente controlado por Estados con ambiciones imperialistas y una fuerte presencia militar. En ese mundo de antaño, encontramos a diversos actores eclesiásticos: lo mismo humildes religiosas que poderosos prelados. Como en E’s, la autoridad eclesiástica hace parte del complicado juego del poder, a veces de manera responsable, pero otras no tanto. A veces se confrontan con los militares, otras aparecen como sus aliados. Se les ve tratando de poner discreto remedio a un desastre por ellos causado, protegiendo en todo posible el secreto fundamental de toda la historia:

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Cluster Edge (Sunrise, 2005-2006), episodio 23. El secreto de la Iglesia de C.E.: La reproducción artificial de la vida divina.

el extraño arcano de la creación de la vida de manera artificial; de hecho, la Iglesia de Cluster Edge intenta sistemáticamente poner fin a la generación seres artificiales, y retomar el control de uno de ellos capaz de destruirlo todo. La representación apunta así a un tema particularmente caro al catolicismo contemporáneo, la dignidad de la vida humana y la confrontación con los medios artificiales para su generación.

Desde luego, para nosotros resultan más interesantes las representaciones que podemos calificar de “historicistas”. La más notable, me parece, es la que planteó Trinity Blood (2005): en una historia de vampiros y que retoma nombres de personajes bíblicos, se hace revivir en un futuro distante una parte del orden político medieval, con la Santa Sede como protagonista. Centrémonos tan sólo en la representación de la corte pontificia. Además de los escenarios romanos, la historia muestra una Corte del más puro estilo medieval, (aunque con la notable diferencia de la participación de la mujer en el sacerdocio) marcada por el nepotismo: una verdadera dinastía controla el solio pontificio y los principales puestos de la curia. Renace así una corte de cardenales nobles, con apellidos que evocan en efecto a varias familias italianas del Renacimiento, enfrentados entre sí, curiosamente representando una oposición que ha existido históricamente en algunos momentos: la Secretaría de Estado contra el Santo Oficio.

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Trinity Blood (Gonzo, 2005), episodio 9. La Santa Sede como corte de cardenales nobles: Caterina Sforza, Francesco di Medici y Alfonso de Este rodeando al Papa.

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07-Ghost (Studio Deen, 2009), opening. Clerecía masculina.

El Papado y el Imperio, también son los grandes protagonistas políticos de 07-Ghost (2009) tal vez una de las mejores representaciones de la Iglesia católica en el anime, una de las pocas por cierto, en que existe una separación clara de la función de hombres y mujeres; es decir, no hay sacerdotisas ni obispas. Si bien con términos originales, la jerarquía clerical del catolicismo queda íntegramente adaptada a la historia, incluyendo un Papa, arzobispos y obispos, mientras que el escenario de buena parte de la historia es un gigantesco monasterio que incluye residencias, jardines, biblioteca, y hasta una prisión, porque como buena comunidad religiosa inspirada de tiempos antiguos, tiene jurisdicción propia.

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07-Ghost (Studio Deen, 2009), espacios de la Iglesia de Barsbourg.

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Campana del episodio 9 de Trinity Blood.

Ahora bien, tanto en representaciones “realistas” como “historicistas”, si algo llama la atención es el uso constante de los personajes de trajes ceremoniales, sin que existan apenas ceremonias de culto en el animé. En efecto, la liturgia es tal vez el punto más débil de la representación de la Iglesia en la animación japonesa. En Trinity Blood, uno de los momentos más álgidos de la historia tiene lugar a propósito de las campanas para llamar a uno de los oficios de las horas canónicas, Completas, que sin embargo nunca llega a realizarse. En 07-Ghost la representación es algo más completa, al menos en sus paisajes: ha sido una de las series que mejor ha adaptado la sonoridad de las campanas y de los órganos y que representa de manera más completa los espacios litúrgicos, pero incluso en ella las ceremonias resultan en secuencias breves, aun si hay que reconocer su diversidad.

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Órgano del episodio 6 07-Ghost.

En suma pues, las representaciones de las instituciones, o basadas en las instituciones religiosas cristianas nos confirman que, paradójicamente, si cada vez es más fácil encontrar representaciones directas del Cristianismo e incluso de algunos de sus significados en la animación japonesa contemporánea, es de complicado a imposible incluir lo propiamente asociado a su espiritualidad y trascendencia, es decir, que va de la mano con la secularización.

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Bautismo estilo 07-Ghost, episodio 6.