Antonio Gómez vs. procesiones de Semana Santa

Inicia la Semana Santa, oportunidad excelente para seguir recuperando la extensa carta de Antonio Gómez criticando (y por tanto describiendo), allá en 1804, una buena parte de las prácticas religiosas católicas de la época. Gómez, como se dice coloquialmente, “no dejó títere con cabeza”: incluso las prácticas de la Semana Santa fueron alcanzadas por su ojo crítico. En concreto cita las procesiones que salían de cuatro iglesias de la capital, tres de las cuales vemos en su estado actual en las imágenes de abajo: en principio, la de la Santísima Trinidad, una iglesia que antaño albergaba numerosas cofradías, como bien apuntaba nuestro autor, quien las acusa de introducir un desorden en las representaciones de la Semana Santa. Enseguida, la parroquial de Santa María la Redonda, mencionada más bien de paso, por un problema semejante. En fin, la conventual de religiosas de la Concepción, cuyo Santo Entierro era origen de un dicho popular que escandalizaba a un autor siempre preocupado por evitar las mezclas de lo sagrado y lo profano.

La pintura que nos ofrece Gómez es harto elocuente: la Semana Santa de esos principios del siglo XIX estaba para él (y tal vez hoy más de uno hubiera compartido alguna de sus opiniones), llena de profanidades. Apenas una procesión se salvaba por devota, lo demás eran incongruencias y desórdenes, intereses económicos y, aunque no se dice de manera explícita, se entiende que vanidades de los organizadores. La Semana Santa era una alegre fiesta con abundante comida y bebida, con orgullosos cofrades luciendo las imágenes de sus santos patronos, y con una multitud que se entretenía en encontrar explicaciones poco edificantes para algunos de los ires y venires de ellas. Mas dejemos que nos lo cuente con detalle la carta dirigida al rey en el Consejo de Indias, por el anónimo personaje que se ocultaba bajo ese seudónimo.

AGI, Audiencia de México, leg. 2688. Representación de Antonio Gómez, México, 27 de enero de 1804

Cuarto punto. Síguenos tratar de las procesiones, rosarios y calvarios, y comenzando por las de Semana Santa debo decir que todas se deben quitar a excepción de la que sale el Viernes Santo de Santo Domingo, por ser una procesión bastantemente devota, pero la de Jueves Santo que sale de la Santísima Trinidad, debe quitarse por los fundamentos que voy a exponer, y son:

DSCF6339Que muchos de los pasos que salen en dicha procesión no son congruentes con los misterios que la Iglesia celebra en semejante día, como verbigracia el sacar en esta procesión a las santas imágenes de San Cosme y San Damián, San Homobono, etc. Estas sagradas imágenes, o por mejor decir, estos santos, no consta en ningún pasaje de la Escritura asistiesen a ningún paso de la Sagrada Pasión de Jesucristo, porque ni a la oración del huerto ni a los tribunales donde fue presentado el Salvador, y últimamente ni al Santo Monte Calvario. Por consiguiente, el sacarlas sólo por la razón de dar [dinero] los cofrades, que es por ser de la cofradía, no es razón, porque las procesiones, como todas las ceremonias de la Iglesia, se rigen y gobiernan por sus particulares ritos, de tal suerte que en las misas tenemos el ejemplo en las que son de Pasión se celebran con paramentos morados, las que se celebran el día de Difuntos, con ornamentos negros, etc. Pues lo mismo observa la Iglesia con las procesiones, que si son de acción de gracias o alegría, se celebran con paramentos blancos, y si son de rogación con ornamentos morados.Por iguales razones debe prohibirse la procesión de Nuestra Señora de la Asunción que sale el Lunes Santo de la parroquia de Santa María la Redonda.

Santa_María_la_RedondaPor iguales motivos y también por el mucho desorden que hay en puestos de comistrajos y vendimias de almuerzos y brebajes, la procesión que el Sábado Santo sale del nominado convento de padres dominicos para la Concepción, monasterio de monjas de dicho título, en la que vuelven a salir las sagradas imágenes de los mismos santos que salieron en la procesión del Viernes en el Entierro de Jesucristo, ya para que se quite el error común de que el vulgo está en creencia de que la Sagrada Imagen de Cristo difunto se vuelve a llevar al monasterio de religiosas de la Concepción, porque la tienen empeñada los padres dominicos por cierta suma de dinero que éstos deben a las monjas, cosa indecorosa, pues como sabe muy bien V.M. las cosas santas y sagradas no pueden darse en prenda. Por lo que deberá el señor arzobispo quitar esta procesión y liquidar de quien es la sagrada imagen, si es de los padres dominicos que la tengan en su convento todo el año, y si no que hagan otra semejante los dominicos para que no tengan que pedir prestado el Santo Entierro a las monjas de la Concepción.

Templo_y_Antiguo_Convento_de_la_ConcepciónVuelvo a decir que es muy conforme se quite la procesión que sale por la tarde del Jueves Santo de la iglesia de la Santísima Trinidad pues ya el Concilio Segundo Mexicano en el capítulo 13 nos dice haberse prohibido la procesión de los disciplinantes en este día y da la causa, porque por irse a ver la procesión dejan al Santísimo Sacramento solo en las iglesias. Y aunque podrá replicarse que esto era para ir a ver la procesión de los disciplinantes, mas que dejar a Dios por Dios no es dejarlo, pues aunque dejan al adorable Sacramento del altar, van a ver los santos y pasos de la Pasión. A esto respondo que aunque a Dios también se da culto en sus santos, pero no se puede negar que mayor culto, honor, gloria y reverencia debemos dar al adorable Sacramento de la Eucaristía, donde según nuestro Catecismo del padre Ripalda dice: “¿Quién está en el Santísimo Sacramento del Altar?” Y responde: “Jesucristo, nuestro Señor en cuerpo y alma gloriosa, así como está en el cielo, tanto está en la hostia como en el cáliz y en cualquiera particular”. Por tanto debe ser preferente el que en tan sagrado día como es el Jueves Santo vayan a adorar los fieles la Sagrada Eucaristía, que al día siguiente verán la procesión y adorarán y reverenciarán todas y cada una de las sagradas imágenes e insignias de la Sacratísima Pasión del Salvador.

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