A propósito de la encíclica Laudato Si’ del Papa Francisco

A continuación tengo el gusto de presentar la traducción de artículo breve de mi colega el Dr. Luis Martínez Andrade, sociólogo y militante ecosocialista, publicado originalmente en francés en la página de internet de la Liga Comunista Revolucionaria-La Izquierda de Bélgica. Agradezco al autor que me permita reproducirlo en esta página, cuyo interés es dar cuenta de la recepción de dicho documento pontificio por parte de los intelectuales militantes de izquierda.

Laudato Si'Bien recibida tanto por los iconos de la altermundializacion (como Naomi Klein) como por los teólogos de la liberación (Frei Betto, Leonardo Boff, Juan José Tamayo, entre otros), la encíclica Laudato Si’ (“Alabado seas”, encíclica del papa Francisco sobre el cuidado de la casa común, publicada el 24 de mayo de 2015) se ha convertido, para ciertos sectores de la sociedad, en una referencia insoslayable de la defensa de la naturaleza.

Según el filósofo y sociólogo marxista Michael Löwy, Laudato Si’ es una encíclica antisistémica, pues trae consigo, por una parte, una nueva interpretación de la tradición judeocristiana, y por otra, una reflexión radical sobre las causas de la crisis ecológica. Es cierto, la palabra capitalismo no aparece en la encíclica, pero la crítica del “modelo actual de desarrollo y la cultura del descarte” (n. 43), es clara. Más aún, el papa destaca el vínculo entre pobreza y destrucción ambiental. Por ello, escribe: “Pero hoy no podemos dejar de reconocer que un verdadero planteo ecológico se convierte siempre en un planteo social, que debe integrar la justicia en las discusiones sobre el ambiente, para escuchar tanto el clamor de la tierra como el clamor de los pobres” (n. 49). Notemos pues que la crítica del sistema que realiza el papa Francisco a través de su última encíclica retoma ciertos elementos que sugieren un eco del discurso de los movimientos sociales del Sur global, tales como la opción preferencial por los más pobres, la defensa del bien común, o incluso la crítica del paradigma tecnocrático.

Para el teólogo brasileño Leonardo Boff, Laudato Si’ se inscribe en la línea de la Carta de la Tierra[1], en la medida en que, al promover la articulación entre justicia social y justicia ecológica, la encíclica retoma el paradigma holístico y relacional de la Carta. “Es por tanto necesario una preocupación por el medio ambiente unida a un amor sincero hacia los seres humanos, y a un compromiso constante por los problemas de la sociedad” (n. 91). Así, esta encíclica es más la expresión de una ecología integral que un documento ambientalista.

En cambio, el politólogo colombiano José F. Puello-Socarras sostiene la tesis de que la posición del papa no es anticapitalista, sino más bien cercana a la economía social del mercado – una variante del ordoliberalismo, es decir, la expresión de un pensamiento liberal que busca desarrollar un marco normativo donde el Estado intervenga de nuevo en la economía. En ese sentido, tanto la posición del actual pontífice de Roma, como la doctrina social de la Iglesia, procuran salvaguardar las bases del sistema capitalista.

Si bien Puello-Socarras no yerra del todo en su lectura de Laudato Si’, nos parece que deja de lado ciertos elementos importantes de esta encíclica. Me explicó. Primeramente debemos tener presente que el papa es el representante de un Estado (¡una monarquía absoluta!) y por tanto nunca va a redactar El libro rojo. En segundo lugar, aunque la encíclica se dirige “a todos los hombres de buena voluntad”, es evidente que sus principales interlocutores son los creyentes. Y en efecto, hay posturas muy reaccionarias en esta encíclica, tales como la estigmatización del aborto (n. 120 y 136) y de la teoría del género (n. 155). A estas posturas debemos oponernos sin la menor duda.

Desde nuestro punto de vista, el alcance de esta encíclica reside en el hecho de que pone en cuestión la lógica productivista del actual modelo de desarrollo (la agricultura industrial), la mercantilización de la naturaleza, la alianza entre la economía y la tecnología, el mito del crecimiento infinito, la estrategia de compra y venta de “créditos de carbono”, etc. Por ello mismo consideramos importante la publicación de este documento, pues puede promover una alianza estratégica entre los grupos confesionales, cristianos en particular, que luchan por la defensa de la naturaleza, y nosotros, los militantes de una sociedad ecosocialista.

[1] Aprobada por la UNESCO en París en marzo de 2000, la Carta de la Tierra es una declaración internacional dirigida a construir un mundo justo, durable y pacífico. Compuesta por 16 principios, esta carta promueve la defensa de la “comunidad de vida” y la consideración de las “generaciones futuras”.

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